
El futuro gabinete de «emergencia» apuesta por la experiencia en terreno de la ahora exfiscal de Tarapacá para frenar el avance de bandas internacionales. Mientras Seguridad se enfoca en desarticular redes delictivas, Defensa se prepara para un despliegue sin precedentes en las fronteras, marcando un eje estratégico que definirá el éxito del gobierno entrante.
La seguridad pública y el control soberano de las fronteras no solo son promesas de campaña para el Presidente electo José Antonio Kast; son los pilares sobre los cuales se ha diseñado su estructura de gobierno. Con los nombramientos de Trinidad Steinert en el futuro Ministerio de Seguridad y Fernando Barros en Defensa, la administración entrante busca enviar una señal de «tolerancia cero» frente al crimen organizado y la migración irregular.
De la persecución a la prevención: El salto de Steinert
La designación de Trinidad Steinert ha generado un fuerte impacto en el mundo judicial. Tras presentar su renuncia como fiscal regional de Tarapacá, Steinert dejará la persecución penal para tomar el control de la estrategia preventiva del país. Su principal ventaja, según expertos como el exsubsecretario Felipe Harboe, es su conocimiento de la realidad en el norte: sabe cómo operan las bandas transnacionales y dónde fallan hoy la coordinación entre Aduanas, policías y Migraciones.
Sin embargo, su nombramiento no está exento de debate. Desde el Ministerio Público han marcado distancia, reafirmando su autonomía constitucional, mientras exfiscales cuestionan el «salto automático» de un cargo autónomo a uno político, advirtiendo sobre el riesgo de que la fiscalía sea utilizada como un trampolín profesional.
Defensa y el reto de las fronteras porosas
Por su parte, el abogado Fernando Barros asumirá la cartera de Defensa con un mandato claro: maximizar el uso de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad nacional. Ante la crisis de criminalidad internacional, el diseño de Kast contempla un mayor despliegue militar en las fronteras, un desafío que Barros deberá gestionar en un contexto de presupuestos ajustados y menor dotación de personal.
John Griffiths, exjefe del Estado Mayor del Ejército, señala que el uso de los instrumentos de defensa es hoy una «necesidad ante la porosidad de las fronteras», que ha permitido niveles históricos de asesinatos y narcotráfico en Chile. Barros tendrá la delicada misión de cuidar la relación con las FF.AA. mientras les exige misiones que van más allá de su rol tradicional.
Los riesgos del perfil «independiente»
Tanto Steinert como Barros llegan como figuras independientes, lo que representa una fortaleza técnica pero una debilidad política ante eventuales crisis. Sin el respaldo de un partido, la gestión de ambos dependerá directamente de la confianza del Presidente Kast y de su capacidad para alinear a policías y militares bajo una estrategia común que logre «sacar a los operadores políticos» de las subsecretarías, como sugieren analistas del sector.
Ejes estratégicos 2026:
- Seguridad: Desarticulación de bandas transnacionales y fin a la «permisividad» delictiva.
- Defensa: Blindaje de fronteras en la zona norte y mayor despliegue militar.
- Coordinación: Integración total de Aduanas, SAG, PDI y FF.AA. bajo un mando unificado.







