
Un nuevo incidente protagonizado por un camión de carga boliviano volvió a encender las alertas en el altiplano de la Región de Arica y Parinacota. Durante la tarde del viernes, un vehículo que transportaba aproximadamente 33 mil litros de combustible diésel volcó en el kilómetro 190 de la Ruta Internacional 11-CH, a escasa distancia del Parque Nacional Lauca y de la frontera con Bolivia.
Si bien las autoridades informaron que no hubo personas lesionadas y que el derrame de combustible quedó contenido en el suelo, sin alcanzar quebradas ni cursos de agua, el hecho genera profunda preocupación por tratarse de un nuevo episodio en una zona ambientalmente sensible, y que ocurre a solo días de otro derrame de combustible que afectó un bofedal del Lauca.
Este accidente se suma además a la grave emergencia ambiental ocurrida hace poco más de un mes en el sector de Chungará, donde otro camión de carga boliviana derramó combustible, generando impactos en un entorno protegido y evidenciando falencias en la prevención, fiscalización y control del transporte internacional de sustancias peligrosas.
La Ruta 11-CH es una vía estratégica para el comercio internacional, utilizada principalmente por camiones de alto tonelaje que conectan el puerto de Arica con Bolivia. Sin embargo, también atraviesa el altiplano andino, un territorio de alta fragilidad ecológica, con bofedales, volcanes y ecosistemas únicos, muchos de ellos protegidos bajo la figura del Parque Nacional Lauca.
Pese a los proyectos de conservación y mejoramiento impulsados por el MOP, los reiterados accidentes con cargas peligrosas en este tramo ponen en entredicho la eficacia de las medidas actuales, especialmente considerando las condiciones extremas de altura, clima y aislamiento, que dificultan una respuesta rápida ante emergencias mayores.
El Senapred mantiene el monitoreo del evento, pero la reiteración de este tipo de hechos refuerza las críticas sobre la falta de controles más estrictos al transporte internacional, así como la ausencia de protocolos robustos para proteger uno de los ecosistemas más valiosos del norte de Chile, antes de que un nuevo accidente tenga consecuencias irreversibles.







