
El club argentino fue castigado por actos de racismo registrados durante el encuentro ante Cruzeiro. La resolución impone una millonaria multa económica y una medida obligatoria en La Bombonera para el trascendental choque frente a los cruzados.
La previa del decisivo enfrentamiento entre Boca Juniors y Universidad Católica por la Copa Libertadores ha tomado un giro inesperado fuera de las canchas. La comisión disciplinaria de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) notificó este lunes una severa sanción contra la institución argentina, derivada de lamentables actos de racismo ocurridos en el marco del partido disputado contra Cruzeiro.
La decisión del organismo continental golpea directamente las arcas del club «Xeneize» y busca sentar un precedente en su lucha contra la discriminación en los estadios. Según el fallo, Boca Juniors deberá desembolsar una multa económica de 100.000 dólares por el comportamiento de su parcialidad, sumado a otros 8.000 dólares por diversos incumplimientos al Código Disciplinario de la Conmebol.
En total, la cifra que el club deberá abonar asciende a 108.000 dólares, lo que equivale a más de 96 millones de pesos chilenos.
Medidas de reparación en el templo
Más allá del castigo financiero, la Conmebol ha impuesto una medida de carácter simbólico y obligatorio para el próximo compromiso internacional. Boca Juniors está obligado a instalar carteles con el mensaje «El respeto es titular» en distintos sectores del Estadio La Bombonera durante el partido contra Universidad Católica, que se llevará a cabo este jueves.
Esta acción busca concienciar a los espectadores y condenar cualquier forma de racismo o xenofobia, en un contexto donde el fútbol sudamericano ha endurecido sus penas para erradicar este tipo de conductas que empañan el espectáculo deportivo.
Un duelo de alta tensión
El impacto de esta sanción llega en el peor momento posible para el equipo dirigido por el cuerpo técnico boquense, que se prepara para un partido definitorio por la clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores.
El enfrentamiento, programado para este jueves a las 20:30 horas (00:30 GMT) en La Bombonera, se perfila como una verdadera final. Mientras los jugadores se enfocan en los aspectos tácticos para doblegar a la «UC», la dirigencia deberá resolver los aspectos administrativos derivados de este castigo disciplinario que ha sacudido la interna del club a solo 72 horas del pitazo inicial.
La expectativa es máxima, tanto por la importancia de los tres puntos en juego como por el comportamiento que mostrará la hinchada local bajo el escrutinio de las nuevas medidas preventivas impuestas por la confederación.




