
Un histórico despliegue militar se está desarrollando en la Base Aérea Cerro Moreno de la Fuerza Aérea de Chile (FACH) en Antofagasta. Se trata del Ejercicio Internacional “Salitre 2026”, uno de los mayores entrenamientos aéreos de la región, que reúne a cerca de 1.500 participantes de las Fuerzas Aéreas de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Estados Unidos y Paraguay. El mega operativo cuenta con aeronaves de alta tecnología como los F-16, F-39E Gripen, aviones de apoyo C-130 Hércules, drones MQ-9 Reaper y helicópteros Black Hawk, además de fuerzas especiales y células ciberespaciales.
La colosal estructura logística y de combate es liderada por el director del Ejercicio, General de Aviación Máximo Venegas Raggio, quien ostenta el cargo de Comandante del Comando de Combate de la FACH.
Al ser consultado sobre el impacto de esta edición, el general de Aviación Máximo Venegas Raggio detalló las innovaciones expresando que «esta versión 2026 consolida a Salitre como uno de los ejercicios multinacionales de mayor amplitud en América del Sur y, por primera vez, incorpora un enfoque Multidominio. Estamos integrando operaciones en diferentes áreas, tanto en lo aéreo, como terrestre, espacial y ciberespacial, ejecutando operaciones aéreas y terrestres como parte de una coalición que se enfrenta a una crisis humanitaria en un escenario ficticio».
ESTÁNDAR INTERNACIONAL Y TECNOLOGÍA ESPACIAL
Coordinar seis potencias aéreas bajo un mismo propósito implica un enorme desafío doctrinario. Sobre el uso de metodologías globales para lograr una fuerza unificada, el general de Aviación especificó sosteniendo que «el principal desafío a nivel profesional es alcanzar interoperabilidad mediante procedimientos comunes, planificación conjunta y sistemas de mando y control que permitan actuar como una sola fuerza durante el ejercicio. Para ello usamos una metodología de estándar OTAN y herramientas que nos permiten seguir en tiempo real el desarrollo de la situación».
Una de las grandes atracciones de este año es la inclusión del ámbito orbital, operado en conjunto con potencias globales. Sobre el rol estratégico de este componente, el general Venegas pormenorizó indicando que «la integración de una Célula Espacial dentro del ejercicio, tripulada por la Dirección Espacial de la FACH junto a la Fuerza Espacial de Estados Unidos, Colombia, Argentina y Paraguay permite incorporar las capacidades de la tecnología más avanzada para apoyar la planificación y ejecución de operaciones terrestres y aéreas».
EXIGENCIA MÁXIMA EN EL DESIERTO CHILENO
El entrenamiento contempla misiones de alta complejidad denominadas LFE (Large Force Employment), que movilizan grandes formaciones de aeronaves de manera simultánea. Evaluando los factores clave de éxito y las hostiles condiciones geográficas del norte chileno, el director del ejercicio concluyó enfatizando que «el primer éxito es tener cero accidentes, por lo que se extreman las medidas de seguridad. Las condiciones de extrema aridez y las características geográficas representan desafíos operacionales que no existen en todos los países participantes, permitiéndoles entrenar en un ambiente altamente exigente que potencia la experiencia compartida y la confianza mutua».




