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ABELARDO DE LA ESPRIELLA E IVÁN CEPEDA IRÁN A SEGUNDA VUELTA EN MEDIO DE TENSIÓN POLÍTICA EN COLOMBIA

Una fuerte polarización y una profunda crisis institucional sacuden a Bogotá luego de que las Elecciones 2026 arrojaran que ningún candidato logró la mayoría absoluta para transformarse de forma directa en el sucesor de Gustavo Petro. Con un padrón que movilizó a millones de ciudadanos, las urnas determinaron que el país andino deberá definir su próximo gobierno en un infartante balotaje fijado para el 21 de junio, instalando un escenario de extrema tensión debido a los severos cuestionamientos del actual Ejecutivo hacia los organismos escrutadores.

El cómputo oficial dejó en el primer lugar al abogado penalista y empresario Abelardo de la Espriella, abanderado ultraderechista del movimiento Defensores de la Patria, quien capitalizó el voto opositor logrando un 43,74% de los sufragios con una plataforma inspirada en el modelo de seguridad del salvadoreño Nayib Bukele. La segunda plaza quedó en manos del oficialista Iván Cepeda, carta del Pacto Histórico, quien alcanzó el 40,90% de las preferencias apostando a la continuidad de las reformas de izquierda, registrando una estrecha diferencia que enciende la carrera de cara al desenlace constitucional para el periodo 2026-2030.

La jornada electoral cruzó las fronteras del continente e involucró el inmediato respaldo del mandatario de Argentina, Javier Milei, quien felicitó públicamente al bloque de derecha por la victoria, mientras que a nivel local se desató un terremoto político por la drástica reacción del oficialismo. El actual gobernante de Colombia, Gustavo Petro, rechazó los datos del preconteo informativo y sembró dudas sobre el proceso, precisando que “conforme a la ley, los resultados vinculantes que el presidente atenderá y aceptará son los de las comisiones escrutadoras dirigidas por los jueces de la República”.

La ofensiva del jefe de Estado gatilló la inmediata respuesta del expresidente de Colombia, Iván Duque, quien salió al paso de las denuncias para blindar el proceso democrático y exigir estricta vigilancia a los observadores internacionales. El exmandatario acusó directamente las intenciones del líder de izquierda, asegurando de forma textual que “Petro quiere desconocer la democracia y a la organización electoral”, en una tensa víspera que augura tres semanas de campaña implacable por el sillón de la Casa de Nariño.

A la pugna por los resultados se sumaron los reordenamientos de los partidos tradicionales que quedaron fuera de la carrera hacia la segunda vuelta. El expresidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, asumió la responsabilidad por el tercer lugar de su colectividad y anunció el respaldo irrestricto a la opción derechista de Defensores de la Patria, manifestando que “votaremos por él y pedimos que se vote por él” para consolidar un bloque único de oposición.

Esta alianza provocó un inmediato quiebre interno en las huestes del Centro Democrático debido al rechazo que genera la figura del abogado penalista en ciertos sectores. El exaspirante a la vicepresidencia, Juan Daniel Oviedo, se distanció públicamente de los apoyos y manifestó que “es increíble que Colombia se debata su futuro en torno a la homofobia, el machismo y la irresponsabilidad a la hora de gobernar”, dejando en evidencia la profunda fractura ideológica que tiñe el camino al balotaje.

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