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MINISTRO DE VIVIENDA VINCULA AUMENTO DE TOMAS EN ALTO HOSPICIO Y LA MULA AL CRIMEN ORGANIZADO Y LA MIGRACIÓN IRREGULAR

Iván Poduje cruzó duramente a parlamentarios en la Cámara Alta, exigiendo un «sentido de realidad» ante el aumento de asentamientos informales. La autoridad advirtió que tomas emblemáticas de la Región de Tarapacá y la Región Metropolitana ya no responden a la vulnerabilidad social del pasado, sino al asentamiento de bandas delictivas, el control territorial y a familias que «se saltan la fila» del subsidio habitacional.

La discusión presupuestaria y de vivienda en el Congreso nacional subió drásticamente de tono. El ministro de Vivienda y Urbanismo, Iván Poduje, frenó en seco las intervenciones de parlamentarios de oposición y oficialistas que cuestionaban el alza de familias viviendo en campamentos en el país, cifra que pasó de 40 mil a cerca de 120 mil en los últimos años.

Lejos de adoptar un discurso técnico o tibio, el secretario de Estado pidió dejar de lado los discursos «sentidos» y asumir el diagnóstico crudo de lo que ocurre en el territorio, apuntando directamente al impacto de la migración irregular descontrolada y a la penetración de bandas criminales en tomas históricas y de reciente formación.

Alto Hospicio y La Mula en el ojo del huracán

Al momento de justificar las dinámicas que explican la expansión sin precedentes de los asentamientos informales en el norte del país, Poduje puso el foco en la Región de Tarapacá. Según la autoridad, pretender explicar el crecimiento de campamentos en zonas norteñas bajo los parámetros de hace tres décadas es no entender nada de lo que pasa en la calle.

«Cuando me hablan de que los campamentos han crecido de 40 a 120 mil, omiten que ese crecimiento tiene que ver con inmigración irregular en Alto Hospicio y en La Mula, donde tenemos crimen organizado», disparó el ministro en plena sesión.

Para el titular del Minvu, la irrupción de tomas masivas en el norte dejó de ser un problema exclusivamente habitacional para transformarse en un desafío de seguridad pública y soberanía territorial, donde dirigentes y autoridades locales conviven bajo constantes amenazas.

La crítica al «buenismo» y la defensa de la clase media que espera por años

El ministro cargó contra lo que denominó una mirada romántica o desactualizada del fenómeno. «Este ‘paraguabuenista’ con que se mira el campamento como si fuera el año 90, no tiene que ver con el campamento que hay hoy día, donde le disparan a los carabineros y donde hay crimen organizado», enfatizó Poduje, citando además el caso del campamento Nuevo Amanecer en Cerrillos, donde el propio alcalde de la comuna capitalina ha recibido amenazas de muerte tras anunciar intenciones de desalojo.

Asimismo, Poduje cuestionó el trato desigual hacia las familias vulnerables que postulan por las vías formales y transparentes del Estado. Remarcó que mientras miles de comités de vivienda y familias de clase media pasan hasta 14 años esperando una solución en sectores hacinados como Bajos de Mena o Nocedal, otros grupos se instalan a la fuerza en terrenos baldíos, muchas veces situados en zonas de alto riesgo de derrumbe o aluvión.

Zonas de riesgo y la exigencia de un «sentido de realidad»

Durante su alocución, el secretario de Estado recordó intervenciones complejas como el desalojo de la toma Dignidad en La Florida, asegurando que de no haberse actuado a tiempo se habría lamentado una tragedia de proporciones. Para el ministro, validar la ocupación ilegal de terrenos bajo la consigna del derecho a la vivienda termina alimentando un círculo de impunidad que perjudica a los más vulnerables.

«Hay personas que se saltan la fila en los campamentos nuevos y además se instalan en zonas de riesgo. Yo pediría, por favor, un poquito de realidad, de sentido de realidad«, remató la autoridad de Gobierno, abriendo un debate que promete escalar en la discusión legislativa.

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