
El Seremi de Seguridad Pública Omar Salazar encabezó junto a la plana mayor de Gendarmería una fuerte intervención en los módulos de condenados. El operativo relámpago buscó desarticular la tenencia de elementos prohibidos dentro del penal y reforzar el control interno del establecimiento.
Gendarmería de Chile no dio margen de reacción. Durante las primeras horas, un fuerte contingente institucional irrumpió en los módulos 43 y 46 del Complejo Penitenciario de Alto Hospicio, sectores que albergan a la población penal que ya cumple condena firme.
El despliegue contó con la presencia en terreno del Seremi de Seguridad Pública, Omar Salazar Méndez, junto a la directora regional de Gendarmería, coronel Nélida Troncoso. Las cuadrillas intervinieron de manera simultánea a 295 internos, realizando revisiones exhaustivas en los pabellones, las celdas y los espacios comunes para requisar cualquier elemento no autorizado.
El inventario de lo decomisado: armas, tecnología y licor artesanal
El registro exhaustivo dio frutos de inmediato. Los funcionarios inspeccionaron cada rincón de los módulos intervenidos, logrando sacar de circulación una serie de elementos peligrosos que amenazaban el control del recinto y la seguridad del personal:
- 20 armas blancas: Estoques de confección artesanal elaborados con metales del propio penal.
- 2 teléfonos celulares: Aparatos claves utilizados para mantener vínculos con el exterior.
- 1 botella de licor artesanal: Clandestinamente fermentada al interior de las celdas.
- $240.000 en dinero efectivo: Billetes en circulación no autorizada dentro de la población penal.
Coordinación de alto nivel para blindar la seguridad penal
Tras finalizar las inspecciones de rigor, el Seremi Salazar recorrió las distintas dependencias del complejo penitenciario para fiscalizar la operación de los sistemas de vigilancia. Posteriormente, la autoridad sostuvo una reunión de trabajo estratégico con el alto mando regional de Gendarmería para afinar nuevos procedimientos de control de cara a los próximos meses.
El objetivo central trazado en la reunión busca mantener la presión constante mediante intervenciones sorpresivas. Las autoridades remarcaron que no aflojarán la fiscalización interna, asegurando que la única forma de frenar la delincuencia es mantener el control absoluto sobre los módulos de máxima y mediana seguridad en Tarapacá.




