
Sonami y Sernageomin otorgaron el Premio John T. Ryan a la compañía operada en la Región de Tarapacá tras registrar un Índice de Frecuencia cero durante 2025. El hito destaca el uso de inteligencia artificial, biomonitoreo y una rigurosa cultura preventiva a más de 4.600 metros de altura.
La minería de la Región de Tarapacá vuelve a marcar un precedente histórico a nivel nacional. La Compañía Minera Doña Inés de Collahuasi fue distinguida con el Premio John T. Ryan, el máximo galardón que entregan conjuntamente la Sociedad Nacional de Minería (Sonami) y Sernageomin a las faenas con los índices de accidentabilidad más bajos de toda la industria chilena.
El galardón, entregado durante la Cumbre de la Minería de Sonami, respalda una cifra categórica. Durante el año 2025, la faena acumuló más de 30 millones de horas-hombre trabajadas sin registrar un solo accidente con tiempo perdido, anotando un Índice de Frecuencia (IF) de 0. Esta marca se convierte oficialmente en el mejor desempeño en materia de prevención de riesgos en los 22 años de historia operativa del yacimiento.
Exigencia extrema a más de 4.600 metros de altura
Conseguir este nivel de efectividad preventiva cobra aún más peso al considerar el complejo entorno geográfico en el que se ubica la operación. A más de 4.600 metros sobre el nivel del mar, en pleno altiplano de la Región de Tarapacá, alrededor de 7.000 trabajadores entre personal propio y de empresas colaboradoras operan bajo condiciones climáticas adversas que demandan un estándar de control extremo.
«Este reconocimiento refleja el compromiso sostenido de Collahuasi con el cuidado de la vida. Alcanzar este desempeño en una operación de gran escala y ubicada a más de 4.600 metros de altura da cuenta de una cultura preventiva sólida y de una gestión rigurosa», enfatizó el presidente de Sonami, Jorge Riesco, al destacar la faena como un referente directo para todo el sector minero.
Desde la propia compañía, el vicepresidente Mina, Carlos Núñez, valoró la constancia de los equipos en la alta cordillera. «Lo recibimos con orgullo y también con responsabilidad, ya que la seguridad es un desafío permanente», afirmó el ejecutivo, remarcando que el desafío es sostener estos controles en el tiempo para que cada trabajador retorne sano a su hogar.
Inteligencia artificial y monitoreo para reducir riesgos
El pilar detrás de esta marca histórica se sostiene en el denominado Ciclo de Gestión de Riesgos, un esquema de trabajo que aplica los mismos estándares preventivos tanto para trabajadores de planta como para empresas contratistas. La metodología apunta a identificar desviaciones antes de que se transformen en incidentes reales mediante el análisis permanente en terreno.
A este despliegue operativo se suma la incorporación de tecnología de vanguardia para mitigar la exposición al peligro de los trabajadores. La empresa implementó biomonitoreo en tiempo real para alertar tempranamente episodios de fatiga y somnolencia, además de integrar plataformas de inteligencia artificial capaces de procesar más de un millón de reportes de gestión de riesgos al año. Esta herramienta permite predecir focos críticos de peligro y focalizar las inspecciones de la supervisión antes de iniciar cada turno.




