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GOBIERNO PERUANO ABRE SUS ARCAS FISCALES PARA LA DEFENSA Y ANUNCIA LA COMPRA DE 24 CAZAS F-16 Y 150 TANQUES SURCOREANOS

El Ministerio de Defensa de Perú avanza en negociaciones con Estados Unidos y Corea del Sur para renovar su equipamiento militar. El plan busca completar un escuadrón aéreo de combate de última generación e instalar una planta de ensamblaje en territorio peruano para sustituir blindados con más de 50 años de servicio.

Las Fuerzas Armadas del Perú iniciaron el rearme militar más grande de sus últimas décadas. El Ejecutivo liderado por Keiko Fujimori tiene la mirada puesta en el aire y en la tierra, articulando negociaciones paralelas para abrochar un segundo paquete de cazas F-16 Block 70 fabricados por Lockheed Martin y una flota completa de tanques surcoreanos K-2 Black Panther. La meta inmediata de la Fuerza Aérea (FAP) es clara: sumar otros 12 aviones a los ya contratados en abril pasado para constituir una escuadra operativa de 24 cazas de combate.

El ministro de Defensa peruano, Rafael Belaúnde Llosa, fue enfático sobre el respaldo del Ejecutivo a las compras militares, pese al complejo panorama presupuestario que heredó el gabinete actual. «El mensaje es claro: las Fuerzas Armadas van a recibir todo el apoyo del Gobierno», aseguró la autoridad tras reunirse con la diplomacia estadounidense y representantes de la firma constructora.

La renovación terrestre: Adiós a los blindados de los años 50

En el frente terrestre, el recambio es igual de drástico. Tras un año de evaluaciones técnicas frente a modelos de potencia mundial como el Leopard alemán o el Abrams estadounidense, el Ejército peruano eligió al K-2 Black Panther de Corea del Sur para reemplazar a sus vetustos tanques T-55 y AMX-13, unidades que acumulaban más de cincuenta años de servicio.

La compra proyecta la incorporación de 150 tanques en el largo plazo. La operación comenzará con un primer despacho directo desde Asia de 18 unidades, para luego dar paso a la instalación de una planta de ensamblaje en el propio Perú con una inversión de 270 millones de dólares. La estrategia incluye que el 30% de los componentes de los tanques sean producidos en suelo peruano, como parte de una transferencia tecnológica acordada con la firma Hyundai Rotem.

Inversión en red y transferencia tecnológica

Las autoridades y analistas de defensa de Lima subrayan que el rearme no se limita a comprar maquinaria aislada. El plan contempla que la llegada de los F-16 se complemente con aviones de alerta temprana (AWACS), radares y tanqueros de reabastecimiento en vuelo para asegurar operaciones integradas.

Paralelamente, el Ejército peruano ya comenzó a recibir los primeros blindados K-808 White Tiger para sus brigadas fronterizas. Con la mirada puesta en el Congreso para destrabar los fondos necesarios, el país vecino acelera sus plazos para cerrar contratos y consolidar una transformación radical de su poder de disuasión en la región.

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