
Un joven matrimonio con un recién nacido y tres niños pequeños lleva seis días inundado en el piso 21 del inmueble. Pese a ser un proyecto nuevo financiado mediante subsidios del Serviu, ni la inmobiliaria ni la constructora han dado respuestas, mientras los vecinos advierten sobre una falla estructural en la azotea.
Subir hasta el piso 21 del edificio Sotomayor, ubicado en la esquina de avenida Circunvalación con calle Sotomayor, es encontrarse de frente con una pesadilla. Es uno de los edificios más nuevos de Iquique, pero al cruzar el umbral de la puerta el panorama es desolador: el agua cubre por completo el piso del departamento y obliga a una familia entera a vivir con las botas puestas.
Allí habita Noemí junto a su pareja, sus tres hijos menores de edad y un bebé de solo un mes de vida. Llevan seis días consecutivos lidiando con inundaciones interminables que destruyeron sus enseres, una emergencia gatillada por el reciente mal tiempo que azota a la Región de Tarapacá.
PÉRDIDAS MATERIALES Y UNA RESPUESTA NULA DE LAS EMPRESAS
Las filtraciones no dan tregua porque el agua brota desde los muros y sube directamente desde el radier. La familia perdió las bases de las camas, los colchones de los niños y parte importante de sus muebles, mientras el agua acumulada ya comenzó a pasar hacia los pisos inferiores, afectando directamente al vecino del piso 20.
La ayuda privada simplemente no llegó. Ni la inmobiliaria, ni la constructora, ni la administración del condominio se hicieron cargo del colapso estructural. Ayer intentaron pasar una aspiradora de agua, pero un corte de luz interrumpió el proceso y el trabajo quedó a medias. El propietario del departamento se limitó a ofrecer dos días de alojamiento temporal durante el fin de semana, opción inviable considerando que las lluvias más intensas se concentraron entre lunes y martes. Por si fuera poco, el arrendador le pidió la entrega del inmueble a fin de mes.
DORMIR DE FAVORES Y EL TEMOR A UN FALLO ESTRUCTURAL
Sin espacio donde estar con un recién nacido y con el agua hasta los tobillos, la familia ha logrado subsistir gracias a una vecina del mismo edificio que les cedió su departamento. Hasta el momento, la única asistencia estatal concreta ha provenido desde el municipio iquiqueño, a la espera de las fiscalizaciones en terreno de las autoridades regionales de Vivienda.
El problema escala a nivel comunitario. Un grupo de residentes subió a la azotea del edificio y detectó una grieta de gran tamaño en la losa, lo que encendió las alarmas por un eventual ceder de la estructura ante el peso de las aguas acumuladas. La comunidad del sector exige que el Serviu y la Seremi de Vivienda intervengan de inmediato este proyecto inmobiliario, considerando que la gran mayoría de los departamentos fueron adquiridos a través de subsidios estatales.




