
El equipo de Humanización de la Salud sorprendió a los pequeños pacientes con disfraces, canciones y regalos durante un recorrido por las áreas pediátricas del recinto hospitalario. La iniciativa contó con el respaldo de voluntariados e instituciones de acompañamiento espiritual para transformar una jornada clínica en un momento de fiesta.
Una pausa necesaria entre medicamentos, exámenes y pasillos blancos. Para celebrar el Día del Niño, el equipo de humanización del hospital decidió cambiar los uniformes clínicos por los trajes de los personajes animados favoritos de los más pequeños, desplegando una colorida intervención en los sectores infantiles.
La comitiva no dejó ningún rincón sin visitar. Recorrieron desde la urgencia pediátrica y la sala de hospitalización hasta los sectores de policlínicos, sumando también visitas especiales a pacientes que atraviesan procesos más largos de recuperación pero que mantienen el espíritu intacto.
MÚSICA, REGALOS Y UN TRATO CERCANO EN MEDIO DE LA ATENCIÓN
La jornada no fue solo un desfile de disfraces. Voluntariados y equipos de acompañamiento espiritual se sumaron a la caminata llevando canciones en vivo, sorpresas y obsequios, generando un ambiente distendido donde los niños pudieron olvidarse por un rato de las agujas y las consultas médicas.
Padres y apoderados agradecieron el gesto en los pasillos. El objetivo principal apuntó a reforzar un modelo de atención humanizada en la primera infancia, demostrando que la empatía, el juego y la contención emocional forman parte fundamental del proceso de sanación de cualquier paciente pediátrico.
ALEGRÍA COMPARTIDA ENTRE FAMILIAS Y EQUIPOS MÉDICOS
La actividad no solo cambió la cara de los niños internados, sino que también sacó de la rutina a los propios médicos, enfermeras y técnicos del área. Los equipos clínicos compartieron risas y fotografías con las familias, haciendo de esta celebración un momento de desconexión colectiva dentro del recinto hospitalario.
Gestos simples como este marcan la diferencia cuando estar en un hospital suele ser estresante. Con disfraces, música y regalos, la salud infantil demostró que se aborda mucho mejor cuando se acompaña de un trato cercano y con verdadera alma de niño.




