
Tras casi una década de inestabilidad política en Lima, la llegada de la líder de Fuerza Popular al poder abre una etapa pragmática junto al Ejecutivo chileno. Un mapa marcado por intercambios comerciales que superan los US$34.000 millones, planes conjuntos para contener el crimen organizado y una agenda común enfocada en la minería.
Sin rodeos de «hermandad latinoamericana» ni discursos ideológicos vacíos, José Antonio Kast y Keiko Fujimori comenzaron a diseñar un nuevo eje de cooperación estratégica entre Santiago y Lima. La presencia del Mandatario chileno en la investidura de este 28 de julio, acompañado por una delegación transversal que incluyó al expresidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle y al alcalde de Santiago, Mario Desbordes, terminó de sellar una alianza que se venía gestando desde hace meses.
La relación no es improvisada. Kast ya había recibido a Fujimori en La Moneda durante la campaña presidencial peruana en marzo y fue uno de los primeros en contactarla tras confirmarse su triunfo electoral. La hoja de ruta entre ambos países quedó trazada de entrada: priorizar la Alianza del Pacífico, la seguridad en la línea fronteriza y el combate sin contemplaciones al crimen organizado.
MÁS DE US$34.000 MILLONES EN JUEGO Y EL SUEÑO DEL COBRE PACÍFICO
El entendimiento entre ambos gobiernos genera un escenario de alta expectativa para el sector privado. Las inversiones bilaterales acumuladas superan los 34.000 millones de dólares, con un intercambio comercial que bordea anualmente los US$ 3.700 millones. La sintonía macroeconómica entre ambos ejecutivos apunta a dar certezas jurídicas, impulsar obras de infraestructura y acelerar proyectos mineros a ambos lados de la frontera.
En el horizonte cercano destaca un proyecto ambicioso: la creación de la Zona Franca del Cobre Chile–Perú. La iniciativa busca unir fuerzas en un mercado donde ambas naciones concentran juntas el 37% de la producción mundial de cobre, un insumo crítico para la electromovilidad, la infraestructura digital y la transición energética global.
CONTROL EN LA FRONTERA: ¿HACIA UN PLAN ESCUDO BICONACIONAL?
El nudo crítico de la agenda bilateral pasa por la seguridad y la migración irregular. Luego de que Lima ordenara el despliegue militar en los 169 kilómetros de frontera compartida hace ocho meses, la nueva administración peruana busca coordinar estos movimientos directamente con Chile. Fujimori ya abrió la puerta a sincronizar acciones con el Plan Escudo Fronterizo impulsado por Kast, respondiendo a una realidad que golpea a ambos países: Perú alberga a más de 1,6 millones de ciudadanos venezolanos, mientras que en Chile la cifra roza los 700 mil.
En materia exterior, aunque ambos coinciden en estrechar lazos con Estados Unidos para compartir inteligencia militar y frenar el narcotráfico, asoman algunos matices. El apoyo que Fujimori ha esbozado hacia la candidatura de Michelle Bachelet para la Secretaría General de la ONU marca una diferencia frente a la postura de Kast, aunque en los equipos diplomáticos aseguran que el pragmatismo económico y la seguridad fronteriza terminarán mandando en la relación diaria.




