
El Tribunal Oral en lo Penal de Iquique dictó la pena máxima de la legislación chilena contra un hombre de 60 años tras acreditar ataques reiterados cometidos entre 2013 y 2020. La Fiscalía de Alto Hospicio demostró que el condenado actuó con alevosía, valiéndose del rol parental y aprovechando las ausencias médicas de la madre.
Una condena ejemplar logró la Fiscalía Local de Alto Hospicio en los tribunales de la región. El Tribunal Oral en lo Penal sentenció a la pena de presidio perpetuo simple a un hombre de 60 años, tras acreditarse de manera irrefutable su responsabilidad en los delitos de abuso sexual y violación reiterada en perjuicio de su hijastra, agresiones que iniciaron cuando la víctima tenía apenas 7 años.
El trabajo investigativo liderado por la fiscal Camila Albarracín permitió reconstruir una sistemática trama de vulneraciones ocurridas entre los años 2013 y 2020. El sujeto aprovechaba los momentos en que la madre de la menor debía ausentarse de la vivienda familiar por tratamientos de salud para cometer los ultrajes. A través de la manipulación emocional y el sometimiento, impuso un cerco de silencio que se prolongó por años en la comuna hospiciana.
UN AUDIO CLAVE Y EL INFORME PERICIAL QUE SEPUTARON LA DEFENSA
La trama comenzó a desarmarse recién en 2025. Las profundas secuelas psicológicas que arrastraba la joven la llevaron a romper el silencio y revelarle el infierno que vivió a su hermana, junto a quien acudió de inmediato a interponer la denuncia ante las autoridades.
Durante el desarrollo del juicio oral, la Fiscalía desplegó una contundente batería de pruebas. Además de las declaraciones de la víctima y familiares, resultaron determinantes los peritajes de profesionales del Hospital Regional de Iquique y del Servicio Médico Legal (SML), quienes certificaron el grave daño emocional de la afectada.
A ello se sumó una prueba irrefutable: un registro de audio donde el propio acusado reconocía las agresiones e intentaba frenar la acción judicial ofreciendo un acuerdo económico a la familia.
ALEVOSÍA: LA AGRAVANTE QUE PERMITIÓ LA PENA MÁXIMA
La fiscal Camila Albarracín destacó la contundencia del fallo y la valoración que hizo el tribunal respecto a la gravedad del daño infligido. «Acreditamos más allá de toda duda razonable los delitos de violación y abuso sexual reiterados. La magnitud y consecuencias de estos hechos para la vida de la víctima nos permitieron acreditar la agravante de alevosía», explicó la perseguidora penal.
La estrategia del Ministerio Público apuntó a demostrar que el condenado abusó de forma calculadora de la posición de confianza que ejercía en el hogar para actuar sobre seguro. Con estos antecedentes sobre la mesa, el tribunal acogió íntegramente la petición fiscal, aplicando la pena más alta que contempla el ordenamiento jurídico chileno para este tipo de crímenes cometidos en el entorno intrafamiliar.




