
En un compromiso marcado por el regreso del técnico de los azules a la banca tras superar un infarto, Universidad de Chile mostró su peor cara defensiva en la segunda fecha de la Copa Chile. La caída por la cuenta mínima, sumada a la infantil expulsión de Marcelo Morales, estira la supremacía calerana sobre el «Romántico Viajero».
El retorno a las canchas del estratega argentino Fernando Gago debía ser una fiesta de motivación para Universidad de Chile, pero terminó transformándose en una nueva jornada de frustración y duros cuestionamientos tácticos. En el marco de la segunda jornada de la fase de grupos de la Copa Chile, la escuadra estudiantil se inclinó por 1-0 ante Unión La Calera, agudizando un complejo presente futbolístico y consolidando una racha marcadamente negativa frente al conjunto de la Región de Valparaíso.
El partido estuvo cargado de emotividad antes del pitazo inicial debido a la presencia en el banco de Fernando Gago, quien volvió a dirigir presencialmente al plantel azul luego de haber estado ausente tras sufrir un delicado infarto agudo al miocardio el pasado 19 de junio. Sin embargo, el ímpetu y la alegría por la recuperación de su director técnico no fueron suficientes para plasmar un juego contundente en el terreno de juego, dejando en evidencia las severas lagunas defensivas que arrastra el cuadro laico.
Una distracción fatal: Francisco Pozzo liquidó la pasividad de la zaga laica
El trámite del encuentro comenzó con una alta intensidad por parte de ambos elencos durante los primeros 45 minutos. Universidad de Chile intentó imponer sus términos mediante transiciones rápidas, pero careció por completo de profundidad y claridad en el último cuarto de la cancha. Por su parte, el cuadro cementero se replegó de forma inteligente, esperando el momento exacto para castigar los desajustes del mediocampo laico.
La debacle para los universitarios llegó apenas arrancó el complemento. En el minuto 47, el atacante Francisco Pozzo apareció completamente en solitario en el corazón del área chica, aprovechando una insólita y pasiva mirada de los defensores centrales azules para batir al guardameta y decretar el 1-0 definitivo. El balde de agua fría descolocó por completo la planificación de Gago, desnudando la falta de concentración en el bloque posterior del «Romántico Viajero».
Paternidad cementera: Calera estira su invicto de cinco partidos sobre la U
Con este marcador a su favor, Unión La Calera no solo abrochó tres puntos de oro en el certamen, sino que además estiró una contundente supremacía estadística que ya golpea el orgullo de las huestes universitarias. Con la victoria de este miércoles, el conjunto calerano extendió a cinco partidos consecutivos su invicto absoluto frente a la «U», registrando un saldo de dos victorias y tres empates en el historial reciente.
Los laicos no han logrado descifrar el cerrojo táctico de los de la Quinta Región en las últimas temporadas, transformando este choque en un verdadero dolor de cabeza para los distintos cuerpos técnicos que han pasado por la institución estudiantil.
Expulsión infantil: Los reclamos de Marcelo Morales sepultaron la reacción azul
Para peor de males, cuando Universidad de Chile intentaba volcarse al ataque de manera desordenada en busca del empate, el lateral izquierdo Marcelo Morales protagonizó una torpe e irresponsable expulsión que terminó por sepultar las aspiraciones de su escuadra.
El carrilero laico, que ya se encontraba condicionado, arremetió con furia y descontrolados reclamos en contra del juez del compromiso tras una polémica jugada que los azules reclamaban como presunto penal. El árbitro no dudó en mostrarle la segunda tarjeta amarilla y la consecuente tarjeta roja, dejando a la «U» con diez elementos y cortando de raíz cualquier atisbo de remontada en los minutos finales.
A pesar del duro tropiezo y del mar de dudas que deja el rendimiento colectivo, no todo está perdido para el equipo de Fernando Gago en el torneo local. Al cierre de esta segunda jornada, Universidad de Chile aún depende de sí misma para abrochar la clasificación a la siguiente ronda en el Grupo D de la Copa Chile, obligando al cuerpo técnico a trabajar a contrarreloj para corregir los errores conceptuales, recuperar la disciplina interna y devolverle el rumbo a un equipo que extraña su mejor versión.




