
El Consejo Regional aprobó de forma unánime los recursos del FRPD que permitirán duplicar la capacidad del único Centro de Producción de Insectos Estériles de Chile. El retorno de la emblemática avioneta permitirá esparcir millones de ejemplares en quebradas, cerros y zonas urbanas complejas para recuperar el estatus fitosanitario de la región.
En lo que ha sido calificado como un hito científico y financiero sin precedentes para el extremo norte del país, el Consejo Regional de Arica y Parinacota visó por unanimidad una inversión histórica de $4.771 millones de pesos destinada a blindar el patrimonio agrícola local. Los recursos, que provienen del Fondo Regional para la Productividad y el Desarrollo (FRPD), financiarán una ambiciosa estrategia fitosanitaria cuya principal novedad será el retorno de la emblemática avioneta de liberación masiva de moscas estériles, una herramienta estratégica que volverá a surcar los cielos de la región tras años de ausencia.
La millonaria inyección de capital representa la inversión más grande en la historia del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) en la Región de Arica y Parinacota. El núcleo del proyecto contempla la ampliación del Centro de Producción de Insectos Estériles (CPIE) de Arica, el único laboratorio de su tipo en todo Chile, logrando duplicar su actual capacidad de producción biológica para combatir la plaga de la mosca de la fruta (Ceratitis capitata).
La paradoja de la ciencia: Combatir una plaga liberando más insectos
Aunque para la ciudadanía en general pueda sonar contradictorio que la solución para frenar una plaga sea liberar millones de ejemplares del mismo insecto, la Técnica del Insecto Estéril (TIE) es considerada una de las herramientas de control biológico más eficientes, limpias y sustentables del mundo. Al liberar machos esterilizados en laboratorios mediante radiación, estos se aparean con las hembras silvestres en el medioambiente sin generar descendencia, lo que produce una drástica reducción en la tasa de reproducción de la plaga sin necesidad de recurrir a pesticidas químicos que dañen los cultivos o los suelos.
El ministro de Agricultura, Jaime Campos Quiroga, relevó el alcance geopolítico y económico de esta aprobación unánime, manifestando que «proteger el patrimonio fitosanitario es fundamental para resguardar la agricultura y mantener el acceso a los mercados nacionales e internacionales«, considerando que el valle de Azapa y el valle de Lluta son proveedores estratégicos de hortalizas y frutas para todo el país durante la época invernal.
Cobertura total: Avionetas llegarán a zonas de difícil acceso geográfico
La reactivación de la vía aérea permitirá subsanar una de las principales limitantes que tenían las brigadas terrestres del SAG. Gracias al uso de la aeronave, será factible distribuir insectos estériles en quebradas profundas, cerros, sectores rurales dispersos e incluso zonas urbanas densamente pobladas donde el monitoreo o trampeo a pie resulta sumamente complejo o tardío.
Al respecto, el director regional del SAG, Álvaro Alegría Matus, tildó la resolución del CORE como un suceso histórico para el organismo público:
«Es un hecho inédito y único en el SAG por la magnitud de los recursos aprobados. Podremos ampliar un laboratorio único en Chile, duplicar la producción de insectos estériles y recuperar una técnica estratégica como la liberación aérea», enfatizó la autoridad regional.
El fantasma de la bifrontera y el contrabando de frutas
Las autoridades del Agro recalcaron que esta modernización del CPIE es urgente debido a la compleja realidad fronteriza de la zona. La constante amenaza del ingreso clandestino de fruta infestada por la bifrontera con Perú y Bolivia mantiene bajo una presión extrema e incesante al sistema de vigilancia fitosanitaria en los controles de Chacalluta y Chungará, así como en los pasos no habilitados.
Con este nuevo estándar tecnológico y operativo, el SAG espera responder con mayor rapidez y agresividad biológica ante la aparición de brotes periféricos, mitigando el riesgo de reinfestaciones que pongan en jaque las exportaciones. El desafío final, según sentenciaron desde la institución, apunta a un propósito de mediano plazo: robustecer de tal forma las barreras y la tecnología para volver a declarar a Arica como una región 100% libre de la mosca de la fruta, devolviéndole un sello de calidad internacional que distingue a la producción limpia del norte grande chileno.




