
El periodista Coke Hevia destapó en «Pauta de Juego» un escandaloso entramado que incluye transferencias bancarias de directivos a barristas, sobornos para apagar cámaras de seguridad, ingreso de pirotecnia y reuniones clandestinas con el plantel. Los antecedentes ya van rumbo a la ANFP y amenazan con un masivo «escritoriazo» al cierre de la primera rueda.
Las alarmas de los tribunales deportivos se encendieron de forma unánime justo cuando la primera rueda del Campeonato Nacional 2026 bajaba su telón. Un escándalo de proporciones mayúsculas sacude los cimientos del balompié criollo tras revelarse una grave denuncia por vínculos económicos, logísticos y de subordinación entre un club de Primera División y su «barra brava»; una práctica que infringe de manera directa las normativas de Estadio Seguro y las bases de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP).
La bomba periodística fue detonada por el comunicador Coke Hevia durante la última emisión del programa radial «Pauta de Juego». El profesional leyó en vivo el testimonio de un denunciante anónimo que detalló el minucioso e ilegal modus operandi con el que opera una institución de la máxima categoría del fútbol chileno. Si bien el nombre de la entidad se ha mantenido bajo estricta reserva para resguardar el éxito de las primeras diligencias, Hevia aseguró que las pruebas documentales son categóricas y gatillarán un inminente «escritoriazo» en la tabla de posiciones.
Transferencias bancarias y sabotaje al sistema de seguridad
De acuerdo con los antecedentes expuestos en el espacio deportivo, la persona que articulaba los nexos es un alto funcionario del club, sindicado como el encargado de manejar «todo el menjunje con la barra». La gravedad de la acusación escaló rápidamente al exhibirse capturas de pantalla de transacciones monetarias directas desde las cuentas del directivo hacia las de líderes de la galería.
“Un millón… casi dos palos me has transferido. Bombos listos, mi rey”, rezaba uno de los mensajes de texto leídos en el programa, evidenciando el flujo de caja directo para el financiamiento de elementos de animación prohibidos.
El desgarrador relato de la fuente interna destapó además maniobras de sabotaje al interior de los recintos deportivos los días de partido: «Nos vendían entradas de cortesía a la barra y nos dejaban ingresar días antes para guardar pirotecnia. Se les paga a los guardias para que apaguen las cámaras de seguridad, se convocan reuniones entre barras y jugadores, se hacen entrar ‘piola’ a los barristas y se apagan las cámaras», leyó Hevia textualmente. El colmo de la crisis interna quedó en evidencia al revelarse que el mismo funcionario financió económicamente la confección de un lienzo con insultos dirigidos en contra del propio jefe de seguridad de la misma rama deportiva.
El fantasma del «escritoriazo»: Las sanciones a las que se expone el club
La legislación deportiva chilena y el código de procedimientos de Quilín son drásticos e implacables con el financiamiento de corporaciones a las facciones bravas de los estadios, contemplando castigos que van directo al desmedro del rendimiento deportivo y la pérdida de puntos obtenidos en cancha. Lo más llamativo del bullado caso es que la motivación para destapar esta olla de grillos provino de la propia galería, acusando que los propios barristas se aburrieron del «cabronaje» y los manejos sucios de las dirigencias.
Radiografía de las graves infracciones denunciadas:
| Infracción denunciada | Detalle revelado en Pauta de Juego |
| Transferencias de dinero | Registros de envíos por «casi dos millones de pesos» destinados a financiar bombos y otros elementos prohibidos. |
| Apagón de cámaras | Sobornos a guardias privados para desconectar el sistema de vigilancia e ingresar barristas de forma oculta al estadio. |
| Ingreso de pirotecnia | Autorización de la dirigencia para entrar al recinto días antes del partido para esconder los fuegos artificiales. |
| Pago por lienzos de odio | Un funcionario del club pagó dinero en efectivo para instalar un mensaje hostil en contra del jefe de seguridad del plantel. |
| Reuniones clandestinas | Convocatorias coordinadas a encuentros privados entre miembros de la barra y jugadores del primer equipo. |
Ante la abrumadora cantidad de antecedentes que ingresarán formalmente a través del Canal de Denuncia Interno y de forma anónima a las oficinas de la ANFP, Coke Hevia fue categórico respecto al futuro judicial del campeonato y exigió sanciones ejemplares para el directivo involucrado: “Esto significa escritoriazo, si estas son sanciones con puntos. Ese funcionario nunca más debe pisar un estadio en Chile”, sentenció. Con las pruebas sobre la mesa, la pelota queda ahora bajo el control del Tribunal de Disciplina, el cual deberá determinar el destino de un torneo que arriesga modificarse profundamente fuera de la cancha.




