
Conoce la increíble ruta de Jorge Tapia, el creador de la aplaudida indumentaria de San Marcos. Dejó la seguridad del sector público por el comercio independiente y terminó construyendo un holding textil en Arica que hoy da trabajo a más de un centenar de familias y lidera la innovación en ropa industrial.
La nueva indumentaria de San Marcos de Arica ha causado furor absoluto entre la hinchada. Inspirada rigurosamente en los uniformes utilizados por los soldados chilenos durante la Guerra del Pacífico, la prenda luce un característico cuello de estilo militar y detalles gráficos de la campaña de la época, logrando agotar cerca de 400 unidades en solo horas de preventa. Detrás de este fenómeno de identidad local no hay una multinacional extranjera, sino la mente y el esfuerzo de Jorge Tapia, un empresario oriundo de Chañaral de 60 años, cuya biografía sintetiza el cruce perfecto entre la resiliencia minera, la audacia fronteriza y el amor por el fútbol.
La vida de Tapia no siempre estuvo rodeada de telas de alta tecnología. En su juventud en Chañaral trabajó como garzón y realizó pequeños trabajos ligados a la minería en una zona golpeada por la falta de oportunidades. Buscando un mejor futuro, ingresó al Servicio Nacional de Aduanas y fue destinado a los complejos fronterizos de Arica. Aunque el cargo le garantizaba estabilidad económica, un buen sueldo y una carrera funcionaria para toda la vida, la peligrosidad de la frontera —marcada por el combate a las organizaciones de narcotráfico— lo hizo tomar una decisión drástica. Recién casado con su esposa Sandra Rojas y con un hijo recién nacido, renunció a la estabilidad del sector público para probar suerte en el comercio independiente viajando a Tacna, Perú.
El nacimiento de North Clothes: De los talleres de Tacna a las faenas de Calama
El inicio en el comercio independiente fue adverso y los ingresos familiares decayeron, haciendo parecer que la renuncia había sido un error. Sin embargo, el punto de quiebre llegó de forma inesperada. Un amigo que lideraba una firma de servicios mineros en Calama le encargó cotizar ropa de trabajo. Sin saber nada de confección industrial —pero con el recuerdo difuso de su madre, quien era modista en Chañaral— Tapia mandó a confeccionar una muestra en un taller de Tacna. El estándar fue tan sobresaliente que superó a los proveedores tradicionales del mercado.
Ese primer pedido dio paso a una red de producción. Durante un año y ocho meses, Tapia se radicó en Perú recorriendo talleres y coordinando costuras. En esos viajes constantes entre Arica, Tacna y Calama, el emprendedor se percató de que la histórica industria textil de Arica (que en décadas pasadas fabricaba para gigantes como Wrangler) estaba paralizada, dejando talleres vacíos y decenas de especialistas desempleados. Decidido a tomar el control total de la calidad y de sus procesos, dejó de importar prendas y fundó oficialmente su empresa en Arica en 2003, recontratando la mano de obra local en desuso.
Hoy, dos décadas después, esa apuesta es la matriz de North Clothes y Siker, dos prestigiosas firmas textiles que operan en una planta industrial de 12 mil metros cuadrados en Arica, cuentan con más de cien trabajadores contratados, abastecen a la gran minería del país —incluido el Grupo Luksic— e incluso lograron registrar con éxito su marca tras ganar una disputa legal de un año contra la multinacional The North Face.
Innovación en terreno: Entender al trabajador minero
A diferencia de la competencia que se gestiona desde escritorios urbanos, el éxito de Jorge Tapia radicó en meterse directamente a las minas para ver cómo los operarios usaban la ropa.
«Si el trabajador te decía que el cuello molestaba, lo modificábamos. Si el cierre se dañaba con la nube ácida, buscábamos una solución. La ropa la diseñábamos desde la experiencia de quien la usaba», explica el empresario chañaralino.
Gracias a ese enfoque en terreno, transformó una industria históricamente conservadora de diseños genéricos y colores apagados, introduciendo cortes modernos, chaquetas softshell y conceptos de ropa outdoor adaptados al rudo trabajo de faena.
| Empresa / Hito | Infraestructura y Personal | Clientes y Logros |
| North Clothes / Siker | Planta industrial de 12.000 m² en Arica. | Gran Minería de Chile (incluye Grupo Luksic). |
| Capital Humano | Genera empleo para más de 100 personas. | Rescate de costureras de la ex industria de Arica. |
| División Deportiva | Maquinaria especializada y procesos de alta gama. | Viste a Cobreloa, San Marcos; vistió a Nicolás Jarry. |
Del cobre a las canchas de fútbol: Una pasión familiar
El salto al rubro deportivo ocurrió de manera fortuita. Su hijo Diego jugaba en las divisiones inferiores de San Marcos de Arica y, ante la disconformidad de los jugadores con la indumentaria de la época, Tapia comenzó a confeccionar las prendas del club. El negocio escaló rápidamente tras comprender que el volumen real no radica solo en el plantel de honor, sino en las miles de escuelas y ligas amateur que desean vestir la misma marca que ven en la televisión.
Bajo el sello de su firma deportiva, ha vestido a instituciones del fútbol profesional chileno como Coquimbo Unido, Magallanes, Cobreloa y San Marcos de Arica, además de hitos internacionales como vestir al tenista nacional Nicolás Jarry al levantar un título de la ATP.
Más allá de los balances comerciales, el fútbol le ha entregado sus mayores alegrías familiares. Su hijo Diego Tapia (actual arquero de Cobreloa) se coronó como el héroe de la Copa Chile obtenida con Magallanes al tapar el penal decisivo, mientras que su otro hijo, Benjamín Tapia, destaca actualmente como el arquero titular de San Marcos de Arica, vistiendo precisamente las ropas que diseña su padre.
Sostenibilidad y el orgullo de dar trabajo
A los 60 años, la perspectiva de Jorge Tapia ha mutado hacia la consolidación sustentable y el bienestar humano. Su fábrica hoy opera con una planta fotovoltaica que cubre el 100% de su consumo eléctrico y ha incorporado avanzados procesos de reciclaje textil para reutilizar uniformes en desuso.
Tras haber trabajado intensamente durante cuarenta años, Tapia asegura que hoy su prioridad es disfrutar de la vida junto a sus hijos y nietos, dejando de lado la obsesión por la expansión infinita. Para el chañaralino, el orgullo más grande de su legado no radica en las cifras de facturación ni en las amplias bodegas en el norte del país, sino en haber demostrado que desde un pueblo pequeño, con esfuerzo y rigurosidad, es plenamente posible cambiarle la cara a la industria de una región entera.




