
Un duro e inesperado frenazo económico remece los indicadores financieros del país tras confirmarse un escenario mucho más adverso de lo proyectado por los especialistas. De acuerdo con el último informe de Cuentas Nacionales emitido por el Banco Central, el Producto Interno Bruto (PIB) de Chile sufrió una caída del 0,5% durante los primeros tres meses de la temporada en comparación con el mismo ciclo del año anterior, configurando de esta manera el peor arranque de año desde la crisis subprime del 2009, oportunidad donde la actividad se contrajo un 2,3%.
La máxima autoridad del ente emisor, Rosanna Costa, presidenta del Banco Central, detalló en el documento oficial que la variación del PIB del primer trimestre fue menor respecto al cierre preliminar del Imacec, pasando de un -0,3 a un -0,5%. La personera técnica de la institución autónoma complementó además en el escrito que la diferencia se explicó, principalmente, por la actualización de los indicadores de coyuntura, descartando de paso cualquier tipo de distorsión por días hábiles al registrarse un efecto calendario nulo en el período analizado.
El preocupante desplome de las cifras macroeconómicas estuvo fuertemente incidido por el comportamiento del comercio exterior, sector que anotó un incremento en las importaciones y una baja en los envíos, sumado al negativo rendimiento de la actividad agropecuario-silvícola que se desplomó un 5,4% debido a una menor producción de uva de mesa por factores climáticos. En una línea similar de pérdidas, el área de la pesca se contrajo un 18,6% ante la menor disponibilidad de sardinas y jurel, mientras que la industria manufacturera retrocedió un 2,0% arrastrada por la baja elaboración de alimentos en las plantas pesqueras nacionales.
La minería también exhibió números rojos con un descenso del 3,1%, caída que se originó de forma directa por una menor producción de cobre a raíz de bajas leyes del mineral, mantenciones técnicas y factores climáticos, escenario que logró ser amortiguado parcialmente por el avance en la extracción de litio, oro y plata. Como contraparte positiva a la crisis productiva, la demanda interna anotó un aumento del 2,1%, empujada de forma directa por los servicios personales con un 2,4%, el área financiera con un 4,1% y el comercio que creció un 1,4% gracias a las ventas minoristas y automotrices.
Las planillas del informe revelaron además que el consumo de los hogares subió un 2,5% con altas compras en salud, transporte y turismo, mientras que el gasto fiscal del gobierno se incrementó en un 3,0% concentrado en el sector sanitario. Finalmente, el ítem de inversión general avanzó un escaso 0,6%, donde la formación bruta de capital fijo subió un 3,2% por la compra de maquinaria eléctrica y de transporte, contrastando de forma evidente con el área de la construcción que cayó un 0,9% reflejando la actual parálisis y la menor edificación habitacional que golpea al país.




