InternacionalNoticias

EL TRADICIONAL ASADO SE TRANSFORMA EN UN BIEN DE LUJO PARA LAS FAMILIAS ARGENTINAS

Un dramático cambio de hábitos enfrenta la población trasandina debido al constante encarecimiento del costo de la vida. La clase media argentina comenzó a restringir de forma paulatina sus consumos habituales, agobiada por la inflación, las deudas acumuladas y los bajos ingresos familiares con los que cada día resulta más difícil llegar a fin de mes. El complejo escenario financiero derivó en una caída importante del poder adquisitivo, gatillando que los salarios del empleo formal queden completamente desactualizados frente al alza de los precios básicos en las góndolas.

En ese sentido, y según publicó Biobío Chile, Diego Salvo, dueño de una carnicería en el barrio capitalino de Mataderos, manifestó que «únicamente estamos gastando lo básico, que es la comida y todos los servicios. Trato de evitar ir a comer afuera, gastos extras que teníamos para darnos un gustito». Las estadísticas de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) respaldan el complejo momento comercial, confirmando que las ventas de los pequeños y medianos negocios locales acumularon un desplome del 3,5% durante el primer cuatrimestre del presente año 2026.

LA CARNE SE TRANSFORMA EN UN BIEN DE LUJO

Los recortes domésticos impactaron directamente a los productos más tradicionales de la mesa rioplatense, donde las ventas de alimentos y bebidas cayeron un 4,6% en los primeros meses del año.

En relación con ello, el dueño de la carnicería detalló que «la gente busca los cortes más económicos. Cortes como el asado o el vacío, con lo que uno se da un gusto, ahora lo compran muy poco». Esta realidad comercial provocó que el consumo anual de carne por habitante bajara a 47,3 kilos, cediendo su lugar histórico a alimentos más baratos como el arroz, los fideos y los huevos.

Por su parte, Laura Malisani, trabajadora de un taller textil, aseveró que «la carne está imposible, carísima, para mucha gente es incomprable», agregando además que de forma personal debió modificar drásticamente todas sus rutinas de abastecimiento en vestuario y medicamentos.

La costurera independiente, dedicada a la confección de pantalones, lamentó las bajas ventas de su sector argumentando que «todo aumenta, no solo lo que uno compra para trabajar. Lo que es la vida cotidiana, la comida, todo, cada día alcanza menos», en medio de un desplome textil que ya alcanza el 5,6% debido a la búsqueda de ropa barata en internet.

ESTRATEGIAS INESPERADAS PARA PODER SOBREVIVIR

Las alarmas sociales se encendieron tras los informes del Instituto Argentina Grande, los cuales revelaron que el 47% de los hogares no logra cubrir sus gastos cotidianos con los ingresos mensuales corrientes. Para subsistir, las familias recurren activamente a sus ahorros, solicitan préstamos informales a conocidos, se endeudan con entidades financieras o derechamente venden sus pertenencias.

La crisis provocó que uno de cada diez hogares caiga en mora bancaria, mientras miles de usuarios se desafilian de la salud privada y los tradicionales encuentros de amigos se trasladan desde los bares hacia las casas para abaratar costos.

En esa línea, Romina Juárez, radióloga y creadora de contenido en redes sociales, puntualizó que «a mí me gusta mucho ir a comer, pero ahora mejor meriendo en casa. Antes me compraba tres libros por mes. Ahora, uno». La profesional de la salud admitió abiertamente que gracias a las ganancias extra obtenidas en sus plataformas de Instagram y TikTok logra costear algunos gastos mínimos, reconociendo además que «realmente no entiendo cómo hacen mis compañeros que tienen familia para afrontar todos los gastos que tienen», reflejando el impacto del severo ajuste económico implementado desde diciembre de 2023.

Artículos relacionados

Botón volver arriba
🔴 En vivo