
Fernando Chiffelle calificó como una «necesidad imperiosa» permitir el tránsito histórico de los agricultores locales. Mientras el control militar frena el contrabando y el ingreso de plagas, la autoridad regional gestiona con delegaciones y comisionados una solución que proteja la seguridad nacional sin asfixiar la economía de subsistencia andina.
La implementación del Plan Escudo Fronterizo en la Región de Tarapacá ha traído consigo un éxito notable en el control del crimen organizado y el contrabando, pero también ha puesto de manifiesto una realidad social de siglos: el flujo constante de comunidades que no reconocen fronteras geográficas en su quehacer diario. Ante este escenario, el Seremi de Agricultura, Fernando Chiffelle, ha iniciado una ofensiva de gestión para formalizar la operatividad de los denominados «pasos ancestrales».
Tras una serie de reuniones en terreno con agricultores de diversas localidades de la precordillera y el altiplano, Chiffelle fue enfático en señalar que el cierre total de estos pasos afecta la médula de la producción local, especialmente en rubros estratégicos como la ganadería y el cultivo de la quínoa.
Una necesidad imperiosa para el mundo rural
Para la autoridad de Agricultura, la solución no es la eliminación del control, sino la adaptación de este a la realidad del territorio. “Hemos visto la necesidad de dejar funcionando el paso ancestral, una necesidad imperiosa. Estamos buscando soluciones para la localidad y nuestros agricultores”, afirmó Chiffelle, tras recoger las inquietudes de los productores que han visto alteradas sus rutas históricas de intercambio y pastoreo.
Para lograr este objetivo, el Seremi confirmó que ya mantiene conversaciones de alto nivel con las delegadas presidenciales y con el comisionado fronterizo, Alberto Soto, presente en la zona, con el fin de establecer un protocolo que permita el tránsito de los comuneros bajo una vigilancia que garantice que dichos pasos no sean utilizados por el crimen organizado.
El éxito del Plan Escudo en la protección fitosanitaria
Pese a su defensa de los pasos ancestrales, el Seremi Chiffelle fue tajante al respaldar la continuidad del Plan Escudo Fronterizo. Según la autoridad, la presencia militar y policial ha sido fundamental para proteger la salud de los suelos y animales de la región.
“Este plan ha servido en la agricultura porque estamos controlando todo lo que es el contrabando; nos están trayendo vectores que están afectando a la agricultura, a la localidad y al país completo”, advirtió. La entrada de productos sin control sanitario no solo pone en riesgo las cosechas locales, sino que amenaza con introducir plagas que podrían cerrar mercados internacionales para Chile.
El futuro de la quínoa y el ganado
La preocupación de la Seremi se centra ahora en cómo manejar el movimiento de ganados y la producción de quínoa bajo este nuevo régimen de seguridad. El objetivo es que los agricultores puedan mantener su estilo de vida y comercio tradicional sin que esto signifique una «puerta abierta» para el ingreso ilegal de mercancías o personas.
“Hemos adquirido las inquietudes para después seguir avanzando en este plan que sí es necesario para la seguridad local y del país”, concluyó Chiffelle, marcando una hoja de ruta donde la seguridad y el respeto a la cultura ancestral deben caminar de la mano en la frontera norte.
“Estamos viendo cómo vamos a manejar el tema de los ganados y de la quínoa. Buscamos soluciones para que el paso ancestral siga funcionando, pero manteniendo el control del contrabando que trae vectores dañinos”, destacó el Seremi Fernando Chiffelle.




