
En un duelo marcado por la fricción y un polémico arbitraje, el cuadro cruzado no logró reaccionar a tiempo tras el golazo de Leandro Paredes. Pese al descuento final de Juan Ignacio Díaz y el empuje del VAR, los dirigidos por Daniel Garnero debutaron con el pie izquierdo en el Grupo D.
La ilusión continental de Universidad Católica sufrió un duro golpe en su primera estación. Este martes, en un Claro Arena que lució un lleno total —y que albergó a dos mil fervorosos hinchas xeneizes—, el elenco de la franja se inclinó por 1-2 ante Boca Juniors en el estreno del Grupo D de la Copa Libertadores 2026.
El trámite del partido estuvo condicionado desde el inicio por el juego físico y el cuestionado desempeño del juez uruguayo Gustavo Tejera, cuya conducción fue duramente criticada por el banco local debido a la permisividad en jugadas clave de contacto.
Un inicio cuesta arriba
Católica entró al campo con la intención de protagonizar, pero se encontró con un muro argentino sumamente ordenado. Apenas a los 15 minutos, se produjo la jugada que cambió el guion del partido: tras un airado alegato de falta y un deficiente despeje de la retaguardia cruzada, el volante Leandro Paredes capturó el balón y, con un potente remate desde fuera del área, clavó un sablazo inatajable para abrir la cuenta en favor de la visita.
Durante el resto de la primera mitad, la UC se mostró imprecisa y sin profundidad, retirándose al descanso con la sensación de estar en deuda frente a su gente.
El despertar no alcanzó
En el complemento, la disposición de los pupilos de Daniel Garnero fue distinta. El ingreso de energía fresca permitió que a los 54′ Clemente Montes conectara un sólido cabezazo que obligó a una notable estirada del meta Leandro Brey. No obstante, cuando la UC mejor se veía, Boca sacó a relucir su oficio.
Aprovechando una transición rápida y el despliegue por el sector izquierdo, un centro rasante encontró a Adam Bareiro, quien no perdonó para marcar el 0-2 y estirar las cifras ante la incredulidad de la parcialidad local.
Suspenso sobre el final
La esperanza retornó en el epílogo del encuentro. Tras un tiro de esquina, el defensor Juan Ignacio Díaz logró el descuento tras una serie de rebotes. Sin embargo, el festejo debió esperar: una prolongada y tensa revisión del VAR mantuvo el aliento contenido en San Carlos de Apoquindo, hasta que finalmente el árbitro ratificó el gol que ponía el marcador 1-2. Pese al ímpetu final, el tiempo fue el peor enemigo de una Católica que despertó demasiado tarde.
Desafío mayor en Brasil
Sin tiempo para lamentos, la UC debe enfocarse en lo que viene si quiere mantener vivas sus chances de clasificar. El próximo miércoles 15 de abril, a las 18:00 horas, los cruzados tendrán una prueba de fuego cuando visiten a Cruzeiro en Belo Horizonte, equipo que llega como actual líder del grupo tras la primera jornada.




