
Un silencio tenso marcó la audiencia en Calama. Frente a los antecedentes expuestos, el tribunal no dudó: decretó la prisión preventiva para el joven de 18 años acusado de protagonizar un violento ataque al interior de un colegio, hecho que terminó con la muerte de una inspectora y desató momentos de terror.
El Juzgado de Garantía fue categórico al señalar que su libertad constituye un peligro para la seguridad de la sociedad, ordenando su ingreso inmediato a un recinto penitenciario mientras se desarrolla la investigación.
El caso, que ha impactado profundamente a la comunidad, tendrá ahora un plazo de 180 días de investigación, periodo en que se buscará esclarecer cada detalle de lo ocurrido aquella mañana que quedó marcada por el miedo.
UNA MAÑANA DE PÁNICO EN EL COLEGIO
Los hechos se remontan al pasado 27 de marzo, cuando el imputado ingresó al establecimiento educacional y generó una situación de extrema violencia. Según la Fiscalía, el ataque dejó una víctima fatal y múltiples personas afectadas, en un escenario que obligó a la intervención inmediata de quienes se encontraban en el lugar.
Durante la formalización, se le imputaron cargos por homicidio consumado, además de cuatro homicidios frustrados y delitos relacionados con el porte ilegal de armas y municiones, configurando un cuadro de alta gravedad.
UN ATAQUE PLANIFICADO QUE GENERÓ CONMOCIÓN
De acuerdo con los antecedentes expuestos, el acusado habría actuado solo y con un plan previamente elaborado. La Fiscalía detalló que existían registros que evidencian preparación anticipada, lo que refuerza la tesis de una acción premeditada.
El ataque fue finalmente contenido por terceros, quienes lograron reducir al agresor antes de la llegada de Carabineros, evitando consecuencias aún más graves.
Con el imputado ya tras las rejas, la investigación avanza bajo estrictas medidas, en un caso que mantiene en alerta a la comunidad y que ha reabierto el debate sobre la seguridad en los recintos educacionales.







