
En una liturgia marcada por el recogimiento y la unidad, el obispo Isauro Covili presidió la eucaristía en memoria del sargento segundo Javier Figueroa. Ante la presencia de las máximas autoridades civiles y militares de Tarapacá, la Iglesia llamó a los funcionarios a no desfallecer en su misión, reafirmando que el servicio de Carabineros es el pilar fundamental para la paz y la justicia en el país.
El eco del Himno Nacional, entonado con una fuerza que quebró la voz de los asistentes, marcó el cierre de una de las jornadas más tristes y significativas para las fuerzas de orden en Tarapacá. La tarde de este viernes 20 de marzo, el templo parroquial San José de Iquique se convirtió en el epicentro del duelo regional tras la muerte del sargento segundo Javier Figueroa, mártir de Carabineros recientemente fallecido en acto de servicio en Puerto Varas.
La misa, cargada de simbolismo y respeto, congregó a la plana mayor de Carabineros de la zona, representantes de las Fuerzas Armadas y las más altas autoridades civiles, quienes se unieron en un solo bloque de oración por el eterno descanso del uniformado.
Un mensaje de justicia y esperanza
La celebración fue presidida por el obispo de la Diócesis de Iquique, hermano Isauro Covili Linfati, y concelebrada por el presbítero Carlos Inarejo Lillo. Durante una homilía profundamente humana, el obispo Covili reflexionó sobre el sacrificio del «justo» y el acompañamiento divino en los momentos de mayor incertidumbre y dolor.
«La vida es más fuerte que la muerte«, sentenció el pastor diocesano, subrayando que la verdad y la justicia están llamadas a triunfar incluso en los contextos más oscuros. Su mensaje fue un llamado directo a no permitir que el rencor nuble la misión de servir a la sociedad.
Exhortación a los nuevos carabineros
Uno de los momentos más significativos ocurrió cuando el obispo se dirigió a las nuevas promociones de Carabineros presentes en el templo. Ante el impacto que genera la pérdida de un compañero de armas, Covili los instó a no desanimarse.
«El país los necesita. Su servicio es fundamental«, recordó el obispo, animándolos a sostener la esperanza a través del acompañamiento mutuo y la fe en su juramento de servicio.
El último adiós en el Norte Grande
Antes de la bendición final, el templo San José vibró con las notas del Himno Nacional. Fue un momento de profunda emoción donde los uniformados, con la vista firme y el corazón afectado por la pérdida del sargento Figueroa, reafirmaron su compromiso con la seguridad del país.
Esta Eucaristía en Iquique se suma a las diversas muestras de pesar que se han replicado a lo largo de Chile, consolidando la figura del sargento Figueroa como un símbolo de entrega en tiempos de alta complejidad para la institución policial.







