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«NOS CAMBIÓ LA VIDA»: ESCULTOR MAX CHUMBIAUCA REVELA LOS SECRETOS DE LA RESTAURACIÓN DE LA CHINITA

Tras la exitosa entrega de la imagen el pasado 28 de febrero, el experto a cargo de los trabajos detalló la experiencia espiritual y técnica que significó intervenir a la Virgen del Carmen de La Tirana. Durante cuatro meses, el equipo del taller «Todos Santos» de Lima trabajó en el Santuario para revertir el deterioro de más de un siglo. El proyecto, financiado por Collahuasi, permitió rescatar la esencia de la «Chinita», eliminando repintes de barnices y pinturas no profesionales aplicadas por personas empíricas a lo largo de las décadas.

La labor de la Escuela Cusqueña se centró en devolverle a la pieza su identidad histórica. Entre los hallazgos técnicos más complejos, los especialistas consolidaron el rostro y repararon el dedo de la mano derecha, que se encontraba fracturado. Según el líder del equipo, el proceso fue una experiencia transformadora para cada integrante del taller peruano, quienes convivieron con la venerada imagen en la intimidad del templo, logrando recuperar su rostro original en un 85%.

Es así como, en conversación en exclusiva con Vilas Radio, Max Chumbiauca, escultor y restaurador del taller “Todos Santos” de Lima, señaló que estar con ella y ser partícipe del cambio ha sido muy confortable, asegurando que «la Virgen nos ha cambiado la vida».

Uno de los puntos más sorprendentes de la entrevista fue la facilidad del proceso. Chumbiauca explicó que, a diferencia de otros casos donde el clima o los materiales frustran los tiempos de la restauración técnica, en La Tirana la imagen permitió una intervención fluida. Este hito permitió mantener la mirada serena y la personalidad única de la protectora de Tarapacá, asegurando que su expresión no sufriera alteraciones durante el proceso de conservación.

El escultor sostuvo que la expresión de la imagen sigue siendo la misma, «con la misma mirada serena, con la misma personalidad y con la misma lindura que siempre la ha caracterizado».

Además, el experto destacó que no se encontraron hechos extraordinarios o históricos ocultos, sino que las vivencias fueron de carácter personal para los restauradores. Con la imagen ya entregada a la comunidad y los peregrinos, el balance es de un éxito total, devolviendo a su sitial un símbolo de arraigo e identidad que ahora cuenta con una base de conservación profesional para resistir el paso del tiempo en la pampa.

Finalmente, el profesional del Taller “Todos Santos”, enfatizó que la Virgen se dejó trabajar en todo momento y que siempre estuvieron «trabajando de la mano prácticamente» con ella.

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