
Nueve ciudadanos bolivianos fueron detenidos en Iquique en dos procedimientos distintos tras intentar trasladar más de 10 kilos de droga —entre cocaína base y ketamina— hacia la Región Metropolitana, utilizando la modalidad de ingesta de ovoides para ocultar las sustancias en sus cuerpos.
El cuerpo como escondite. El estómago como cápsula de contrabando. El aeropuerto como última frontera.
En menos de 48 horas, la Policía de Investigaciones (PDI) desarticuló en Iquique dos intentos coordinados de traslado de droga hacia la Región Metropolitana. Nueve ciudadanos bolivianos —cinco en un control terrestre y cuatro en el terminal aéreo— fueron detenidos cuando intentaban mover más de 10 kilos de sustancias ilícitas ocultas bajo la modalidad más riesgosa del narcotráfico: la ingesta de ovoides.
El destino era Santiago. El método, el mismo: convertir el cuerpo en contenedor.
El primer golpe: 5 detenidos y 5,6 kilos en el organismo
El primer procedimiento se activó en la avanzada aduanera El Loa, uno de los principales puntos de fiscalización del norte grande.
Detectives de la Brigada Antinarcóticos Contra el Crimen Organizado (Brianco) de la Policía de Investigaciones (PDI), en coordinación con el Servicio Nacional de Aduanas, interceptaron a cinco hombres de nacionalidad boliviana, todos en situación migratoria irregular.
El hallazgo fue contundente: más de 5,6 kilos de cocaína base transportados al interior de sus cuerpos mediante la ingesta de ovoides.
Cada cápsula —sellada herméticamente— representa un riesgo vital. Una ruptura interna puede ser mortal en minutos.
El aeropuerto como segunda escena
El segundo operativo se desarrolló en el Aeropuerto Internacional Diego Aracena.
Allí, el trabajo de análisis de información y perfilamiento de pasajeros permitió detectar a cuatro ciudadanos bolivianos —dos hombres y dos mujeres— que se disponían a abordar un vuelo comercial con destino a Santiago.
Tras la fiscalización y los exámenes médicos correspondientes, se confirmó que habían ingerido ovoides contenedores de droga.
La incautación superó 1 kilo de ketamina y cerca de 3 kilos de cocaína base.
En total, entre ambos procedimientos, la cifra decomisada sobrepasó los 10 kilos de sustancias ilícitas.
Un cambio en la ruta y en las sustancias
El jefe de la Brianco Iquique, subprefecto René Camilo, explicó que el norte del país sigue siendo una de las rutas preferidas por las organizaciones criminales para el uso de “correos humanos”.
“Realizamos un análisis constante de la información y una revisión permanente del perfil de las personas que transitan por el terminal aéreo. Esto nos permite anticipar los movimientos de las organizaciones y detectar cómo modifican sus métodos”, señaló.
El oficial advirtió un fenómeno que inquieta a los investigadores: el aumento en la ingesta de ovoides con ketamina.
“Hasta hace poco esta sustancia no era transportada bajo esta técnica. Hemos observado un incremento considerable en los últimos casos”, agregó.
La diversificación de drogas y métodos evidencia una adaptación constante del narcotráfico.
El riesgo silencioso
La técnica del “correo humano” no solo implica tráfico ilícito. Implica alto riesgo sanitario.
Cada persona puede transportar decenas de cápsulas. Una sola falla en el sellado puede provocar intoxicación aguda, hemorragia interna o paro cardiorrespiratorio.
Los nueve detenidos fueron trasladados bajo estricta custodia para los procedimientos médicos correspondientes antes de quedar a disposición del Juzgado de Garantía de Iquique.
Iquique: punto estratégico del narcotráfico
La ubicación geográfica de Iquique, su conectividad aérea y terrestre y su cercanía a pasos fronterizos la convierten en una ruta estratégica para el traslado de droga hacia el centro del país.
El patrón se repite: ingreso por el norte, acopio temporal y traslado en vuelos comerciales hacia la capital.
Pero esta vez, el perfilamiento funcionó.
Nueve detenidos. Más de 10 kilos fuera de circulación. Dos procedimientos distintos. Una misma modalidad.
El narcotráfico muta.
La policía también.






