
La ministra vocera de Gobierno, Camila Vallejo, tomó distancia pública de los ataques lanzados por históricos dirigentes del Partido Comunista contra el presidente Gabriel Boric, luego de que Juan Andrés Lagos y el exdiputado Hugo Gutiérrez lo acusaran de actuar con sumisión frente a Estados Unidos por su postura sobre Cuba.
Las expresiones, emitidas en un programa digital, instalaron un nuevo foco de conflicto dentro del oficialismo y obligaron al Ejecutivo a salir a poner límites a los cuestionamientos provenientes de su propio sector político.
“NO ES ACEPTABLE TRATAR ASÍ AL PRESIDENTE”
Vallejo sostuvo que las diferencias políticas no justifican los insultos ni las descalificaciones personales, y remarcó que el respeto a la investidura presidencial debe estar por sobre cualquier disputa ideológica.
“Este tipo de ataques no aporta al debate y deteriora la convivencia política”, señaló la secretaria de Estado, agregando que quienes recurren a este lenguaje terminan afectando su propia credibilidad más que la del Mandatario.
La vocera explicó que su intervención responde a su rol como representante del Gobierno y no a su militancia partidaria, dejando en claro que el Ejecutivo no avala ni comparte este tipo de discursos.
BORIC MANTIENE SU LÍNEA PESE A PRESIONES
En su declaración, Vallejo defendió la política exterior impulsada por Boric, destacando que el Presidente ha sostenido una postura crítica frente a distintos gobiernos cuando existen vulneraciones a los derechos humanos, sin importar el signo político.
“El Presidente ha sido consistente en sus principios, aunque eso le genere cuestionamientos desde la izquierda y desde la derecha”, afirmó.
También recordó que la condena a ciertos regímenes no contradice la defensa del Derecho Internacional ni la oposición a intervenciones militares extranjeras, citando como ejemplo la posición adoptada frente a Venezuela y otros escenarios internacionales.
Con este pronunciamiento, el Gobierno busca cerrar filas en torno al Mandatario y frenar la escalada de reproches provenientes de figuras históricas del Partido Comunista, en un momento donde la coalición enfrenta tensiones internas que amenazan con debilitar su cohesión política.







