
El sector de la Península de Cavancha, específicamente en el área de la «Poza de los Caballos», se ha transformado en un foco de preocupación para los iquiqueños. Lo que debería ser un paseo familiar y turístico, hoy luce un rostro de abandono y peligro, marcado por la instalación permanente de asentamientos informales que se han apoderado de los espacios públicos.
Tras los hechos ocurridos este fin de semana (Leer nota aquí), donde tres delincuentes abordaron a una trabajadora de un foodtruck mientras cerraba su local durante la medianoche de este lunes. Los locatarios de la Península de Cavancha denuncian que la falta de mantención eléctrica ha creado «puntos negros» que facilitan el actuar de bandas criminales, a pesar de los constantes reportes a la Municipalidad de Iquique.

El Parque Buque Varado, escenario de este violento episodio, vuelve a poner en jaque la gestión de seguridad y mantenimiento de la administración local, luego de que una colaboradora fuera asaltada por tres sujetos alrededor de las 00:30 horas. Este hecho reafirma el temor de quienes trabajan y transitan por uno de los paseos más emblemáticos de la ciudad.
Vecinos denuncian que la falta de fiscalización ha permitido que los rucos se establezcan por meses, contando incluso con cocinas equipadas y mobiliario en plenos roqueríos. Esta situación ha desplazado a los residentes, quienes ven con impotencia cómo una de las postales más lindas de Iquique se degrada ante la mirada pasiva de las autoridades municipales.
Sobre el deterioro y la pérdida del espacio público, Luis, vecino del sector, manifestó que “esto es inseguro de acuerdo a como uno lo vea. Hay rucos que están hace meses allá; viven ahí y tienen hasta cocina. Después de las cinco de la tarde ya no es aceptable que venga la gente”.

La molestia escaló tras la nula respuesta de los organismos de control. Los residentes aseguran haber realizado consultas directas a personal municipal, recibiendo promesas de intervención que nunca se concretan. Mientras tanto, los juegos de agua son utilizados por personas en situación de calle para lavar ropa y ducharse, generando un ambiente de insalubridad.
Respecto a la permanencia de estos asentamientos y la falta de vigilancia, Luis, vecino del sector, sostuvo que “la gente se retira porque ve gente de mal vivir. Ese ruco debe llevar unos seis meses. Salen al centro a pedir o buscar comida y esta es su habitación. Si hubiera vigilancia, la gente vendría con otro sentido”.
A la problemática de los rucos se suma una infraestructura deficiente. Aunque el sector cuenta con focos solares modernos, los usuarios denuncian que no iluminan lo suficiente, dejando el paseo en una penumbra que facilita la ocurrencia de delitos. Esto obliga a los deportistas y vecinos a transitar con medidas de autoprotección, como salir acompañados de mascotas.

Sobre la vulnerabilidad y el miedo constante al transitar por la costa, Alejandra, residente del sector, aseveró que “el mar y la ciudad son muy lindos, pero como seguridad, te diré que está bien malita. Por eso uno anda acompañada con sus perritos, pero igual da miedo”.
Finalmente, la comunidad hace un llamado urgente a la Municipalidad de Iquique y a Seguridad Ciudadana para recuperar este sector. Los vecinos advierten que, si no se interviene pronto, la Península dejará de ser el orgullo de la ciudad para convertirse en un territorio dominado por la delincuencia.







