
Tras una persecución policial registrada en la madrugada de marzo de 2024, un hombre fue condenado a 3 años y un día de presidio efectivo por conducir una camioneta robada minutos antes en Iquique, delito acreditado por la Fiscalía con pruebas policiales, testimonios y el evidente estado del vehículo sustraído.
La noche avanzaba sin ruido aparente en Iquique cuando una camioneta roja rompió la calma con una fuga desesperada. Minutos después, esa carrera sin salida terminaría entre rejas, con un hombre rodando cerro abajo, esposado por Carabineros y, casi dos años más tarde, enfrentando una condena de cárcel efectiva.
El Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Iquique sentenció a J.O.H.A., ciudadano chileno, a 3 años y un día de presidio efectivo, además del pago de una multa de 5 UTM, tras acreditarse su responsabilidad en el delito de receptación de vehículo motorizado, luego de ser sorprendido conduciendo una camioneta que había sido robada instantes antes desde la vía pública.
Una persecución coordinada en plena madrugada
Los hechos se remontan a la madrugada del 3 de marzo de 2024, cuando el robo de una camioneta Toyota Hilux roja, avaluada en 25 millones de pesos, activó un operativo inmediato. El vehículo, perteneciente a una empresa minera, había sido sustraído desde el exterior del domicilio de la víctima, quien dio aviso a Carabineros tras ser alertado del delito.
La alerta no quedó solo en un llamado telefónico. Gracias a la coordinación entre la Central de Cámaras de la Municipalidad de Iquique y Carabineros, personal de la Sección de Investigación Policial (SIP) logró ubicar rápidamente el vehículo en circulación, iniciando una persecución controlada por distintas arterias de la ciudad.
El intento de escape que selló el destino del acusado
La huida llegó a su punto crítico en el sector de calle Sotomayor con Avenida Circunvalación. Allí, en un intento desesperado por eludir a la policía, el conductor abrió la puerta y se lanzó desde la camioneta aún en movimiento, para luego saltar un cierre perimetral de un edificio y caer por una pendiente del sector La Cantera.
La maniobra no tuvo éxito. Minutos después, el sujeto fue reducido y detenido por los funcionarios policiales que participaron del operativo, poniendo fin a una fuga que había quedado completamente registrada en el proceso investigativo.
Evidencias que no dejaron lugar a dudas
Durante el juicio oral, el Ministerio Público —a través del fiscal Julio Sánchez— expuso una serie de antecedentes que resultaron determinantes para la condena. Entre ellos, el estado evidente del vehículo, que presentaba la luneta trasera quebrada, daños visibles en el sistema de encendido, el tablero violentado y otras alteraciones estructurales que hacían imposible alegar desconocimiento del origen ilícito.
A ello se sumaron los testimonios de los funcionarios de Carabineros que participaron en la persecución y detención, así como la declaración de la víctima del robo, quien explicó que la camioneta era utilizada para labores laborales y que había sido sustraída pocas horas antes de la detención del imputado.
La decisión del tribunal
Con todos estos antecedentes sobre la mesa, el tribunal concluyó que el acusado no podía ignorar que el vehículo que conducía era robado, configurándose plenamente el delito de receptación. La sentencia estableció una pena de cumplimiento efectivo, descartando beneficios alternativos, dada la gravedad del hecho y las circunstancias acreditadas durante el juicio.
Así, lo que comenzó como una fuga en la oscuridad terminó con una condena clara: tres años y un día tras las rejas, una multa económica y el cierre judicial de un caso que evidenció la rápida respuesta policial y el peso de la prueba en delitos asociados al robo de vehículos.
En Iquique, esa madrugada dejó una señal inequívoca: no toda huida termina en libertad.







