
La movilización de los locatarios de los stands de Caleta Los Verdes, realizada este lunes 26 de enero frente a la Delegación Presidencial Regional de Tarapacá, dejó en evidencia una crisis que se arrastra hace meses y que estalló con mayor fuerza en plena temporada estival.


Vilas Radio acompañó en terreno la manifestación, donde cerca de 20 comerciantes exigieron soluciones urgentes ante las restricciones sanitarias, fiscalizaciones constantes y la caída abrupta de sus ventas.
Los locatarios denunciaron que se quedaron “sin verano y sin clientes”, situación que ha significado el despido de trabajadores y el cierre temporal de varios puestos. La protesta obligó al delegado presidencial regional a salir personalmente a dialogar con los comerciantes y anunciar la activación inmediata de una mesa de trabajo intersectorial.
El delegado presidencial regional de Tarapacá, Pedro Medalla, explicó que la raíz del conflicto es estructural y administrativa:
“Ellos están ubicados en un terreno que no cuenta con rol de propiedad, lo que hace muy difícil obtener permisos sanitarios, de luz y de agua. Esa es la principal complejidad que enfrentan hoy”, señaló en conversación con Vilas Radio.
Reconoció además que las fiscalizaciones se han intensificado en verano debido a los riesgos sanitarios:
“En esta época aumentan los riesgos de intoxicación por las altas temperaturas. Como autoridad no podemos dejar de fiscalizar, porque es un tema de salud pública”.
LOCATARIOS ACUSAN ABANDONO Y EXIGEN SOLUCIONES CONCRETAS
Desde los stands de Los Verdes, los comerciantes manifestaron su molestia por lo que consideran una falta de apoyo real por parte de las autoridades. Una de las locatarias, entrevistada por Vilas Radio durante la protesta, fue enfática:


“Esta mesa de trabajo está pendiente desde hace meses. Hoy venimos porque ya no se puede seguir así. Si no hay solución, este es el primer aviso”.
Agregó que el impacto económico ha sido devastador:
“Hemos visto cómo se han despedido cerca de 30 personas y los fines de semana tenemos las mesas vacías. Nos quedamos sin verano y sin clientes”.
Los locatarios explicaron que actualmente solo están autorizados a vender productos preparados en otros locales, como ceviches y empanadas, sin poder funcionar como restaurantes con mesas y baños, lo que históricamente caracterizó al sector como un polo turístico y gastronómico del borde costero.


La situación se agrava por la actualización del Plan Regulador Comunal, que proyecta un cambio de uso de suelo en el sector, lo que mantiene a los comerciantes en un escenario de incertidumbre total.
“Nos piden condiciones sanitarias que no podemos cumplir porque aquí no hay alcantarillado. Nos exigen baños, pero el terreno no es nuestro. Es una contradicción permanente”, reclamaron.
AUTORIDADES REACCIONAN, PERO EL CONFLICTO SIGUE ABIERTO
Tras la presión pública generada por la movilización, el delegado presidencial anunció la conformación de una mesa de trabajo con participación de la Seremi de Economía, Seremi de Salud, Municipalidad de Iquique y Seremi de Energía, con el objetivo de destrabar el conflicto.
“Vamos a coordinar a estas cuatro carteras para abordar de manera inmediata los problemas que ellos enfrentan y buscar una solución viable”, afirmó la autoridad.
No obstante, la medida fue recibida con cautela por los comerciantes, quienes recordaron que ya han participado en instancias similares sin resultados concretos.

“Siempre nos dicen que habrá mesas de trabajo, pero seguimos igual. Lo que necesitamos son decisiones y plazos claros”, señalaron.
La crisis de los stands de Los Verdes refleja una falta de planificación urbana y de coordinación institucional, donde las exigencias sanitarias chocan con una realidad territorial que nunca fue regularizada. En plena temporada alta, el conflicto no solo golpea a decenas de familias que dependen de esta actividad, sino que también afecta la imagen turística de la ciudad.
Mientras la mesa de trabajo comienza a funcionar, los locatarios advierten que mantendrán la movilización si no existen avances reales. Por ahora, la solución sigue siendo una promesa, y el verano —para ellos— ya parece perdido.








