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TARAPACÁ DA UN GIRO HISTÓRICO: LOS PUEBLOS ORIGINARIOS TOMAN LA PALABRA Y EL TIMÓN DEL TURISMO REGIONAL

No es un plan más: es un cambio de paradigma. Tarapacá se convierte en la primera región de Chile en implementar una Estrategia de Turismo Indígena, un instrumento construido desde el territorio que redefine cómo se planifica el turismo, poniendo en el centro la autodeterminación, la sostenibilidad y la identidad ancestral.

En Tarapacá no se lanzó solo una estrategia: se activó un cambio de época. En una región donde el desierto conversa con los oasis y la memoria ancestral sigue marcando el pulso de la vida cotidiana, los pueblos indígenas dejaron de ser espectadores para convertirse en arquitectos del futuro turístico regional. Con la entrada en vigencia de la primera Estrategia Regional de Turismo Indígena de Chile, Tarapacá se posiciona como un laboratorio vivo de desarrollo sostenible, culturalmente pertinente y con liderazgo comunitario real.

El hito no es menor. Se trata de un instrumento pionero, financiado con recursos del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) del Gobierno Regional de Tarapacá y aprobado por el Consejo Regional, que ordena, proyecta y protege una forma de hacer turismo basada en el respeto al territorio, la identidad cultural y el beneficio directo para las comunidades Aymaras y Quechuas que habitan la región.

Del relato ancestral a la política pública

Durante años, las comunidades indígenas fueron parte del paisaje turístico sin ser protagonistas del diseño. Hoy, esa lógica se rompe. La nueva estrategia nace de un proceso de co-creación inédita, donde líderes comunitarios, emprendedores indígenas, organizaciones territoriales y servicios públicos trabajaron en conjunto para consensuar una visión común de desarrollo.

El resultado es una hoja de ruta que no impone modelos externos ni replica recetas genéricas, sino que recoge saberes ancestrales, prácticas comunitarias y experiencias locales, traduciéndolas en lineamientos claros para la planificación turística regional y comunal de los próximos cinco años.

Este modelo reconoce al turismo indígena no solo como una actividad económica, sino como una herramienta de cohesión social, transmisión cultural y protección territorial, alineada con estándares internacionales y buenas prácticas globales.

Tres herramientas para ordenar el futuro

La estrategia se materializa en tres pilares operativos que buscan dejar atrás la improvisación:

  • Un protocolo de funcionamiento de la Mesa Regional de Turismo Indígena, pensado como manual práctico para fortalecer organizaciones de base y garantizar gobernanza real.
  • Un manual metodológico para crear y fortalecer estrategias de turismo indígena, replicable a nivel regional y nacional.
  • Una plataforma digital, que funcionará como repositorio público de documentos, acuerdos y lineamientos, permitiendo transparencia, acceso a la información y articulación permanente entre actores.

Estas herramientas permiten, por primera vez, identificar brechas, prioridades de inversión y necesidades concretas a nivel comunal y regional, despejando excusas históricas para no avanzar.

Economía con identidad y territorio protegido

Desde las comunidades, el mensaje es claro: el turismo indígena no busca masividad ni extractivismo cultural. Busca equilibrio. Experiencias auténticas, controladas por las propias comunidades, que revaloricen la historia, el patrimonio y la espiritualidad de los territorios.

La estrategia contempla 44 acciones concretas organizadas en nueve ejes estratégicos, que van desde fortalecimiento organizacional y comercialización, hasta sostenibilidad ambiental, formación de capital humano y posicionamiento nacional e internacional.

En este enfoque, el visitante no consume un producto, sino que accede a un relato vivo, guiado por quienes habitan y cuidan el territorio.

Un Estado que escucha y acompaña

El proceso fue acompañado por el Comité de Desarrollo Productivo de Tarapacá, Corfo y Sernatur, marcando un estándar de articulación público-comunitaria poco frecuente en políticas de desarrollo.

Desde el nivel nacional, se reconoce que el verdadero desafío comienza ahora: implementar la estrategia, sostener la gobernanza y convertir los lineamientos en proyectos concretos que fortalezcan la oferta turística indígena, sin diluir su esencia.

Una señal potente para el país

Tarapacá no solo estrena una estrategia. Envía una señal política, cultural y económica: el desarrollo no puede seguir desconectado de la identidad ni del territorio. En tiempos de crisis climática, demandas de reconocimiento y búsqueda de modelos más justos, el turismo indígena emerge como una alternativa sólida, con raíces profundas y mirada de largo plazo.

Aquí, el futuro del turismo no se escribe en oficinas cerradas, sino en comunidades vivas, caminos ancestrales y relatos que, por fin, se cuentan en primera persona.

Belén Pavez G., Periodista y Locutora. Licenciada en Comunicación Social. Productora general y Directora de prensa en Vilas Radio. Música y Cat lover.

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