LocalNoticias

60 BAILARINES Y PEREGRINOS DE ANTOFAGASTA SE LLEVAN LAS MIRADAS CON EMOTIVAS PRIMERAS COMUNIONES EN LA CRUZ DEL CALVARIO DE LA TIRANA

Las sociedades religiosas de la Asociación Padre José Donoso se congregaron en una emotiva misa nocturna en el pueblo santuario. La ceremonia mezcló el luto por la partida de dos integrantes históricos con la alegría del sacramento en pleno centenario de la coronación mariana.

La noche del sábado 12 de julio tuvo una mística distinta a un costado de la emblemática Cruz del Calvario. En medio del desierto que ya vibra con los cantos y bailes de la Fiesta de Nuestra Señora del Carmen, 60 jóvenes y adultos de la Asociación Padre José Donoso de Antofagasta recibieron su primera comunión.

La ceremonia cerró un largo proceso de preparación catequética y se transformó en uno de los hitos más masivos y emotivos en lo que va de las celebraciones en el poblado de La Tirana.

La Santa Misa congregó en pleno a las diferentes hermandades y sociedades religiosas que viajan desde la región vecina para cumplir sus promesas a la «Chinita». El asesor de la asociación, padre Marcelo Pizarro, lideró la liturgia frente a una explanada colmada de pañuelos, trajes multicolores y familias que desafiaron el frío de la noche desértica para acompañar a los nuevos comulgantes.

Oraciones por los que partieron y un llamado a la unidad

El arranque del servicio religioso estuvo marcado por el recuerdo de la comunidad. Antes de iniciar la homilía, el padre Marcelo Pizarro pidió una oración especial por dos integrantes de los bailes religiosos que fallecieron recientemente, invitando a los presentes a levantar los ánimos y a vivir los días de fiesta con una profunda esperanza cristiana, transformando el dolor de la pérdida en fuerza para danzar.

Al momento de la prédica, el sacerdote repasó el verdadero sentido del viaje que miles de personas realizan cada año hacia la pampa. Recordó que los peregrinos no van al santuario a cumplir un trámite, sino a encontrarse de frente con Jesucristo. Pizarro enfatizó que la Virgen del Carmen protege a sus hijos y los encamina a dar frutos de fe reales, los cuales deben verse reflejados en el día a día una vez que se apagan los bombos y las trompetas.

Reconciliación en el año del centenario

La fraternidad fue el eje central del mensaje que escucharon los promeseros de la asociación antofagastina. El párroco llamó a los bailarines y coordinadores a cuidar con dientes y uñas el ambiente de respeto dentro de las cofradías, asegurando que la auténtica fiesta cristiana se nota en la capacidad de perdonar, reconciliarse y caminar unidos. «Lo más importante es lo que nos une», recalcó el sacerdote para zanjar cualquier diferencia interna.

El contexto de este año es especial debido a los hitos históricos del santuario. En el marco del centenario de la Coronación de la Virgen del Carmen, los sacerdotes llamaron a renovar la gratitud y a sentirse parte de una sola gran familia, un mensaje que calzó justo con el instante en que los 60 iniciados se acercaron al altar.

El momento de la comunión bajo el cielo de la pampa

El punto más alto de la jornada llegó al término de la Liturgia Eucarística. Uno a uno, los jóvenes y adultos rompieron filas con sus trajes de baile para recibir la hostia por primera vez, muchos de ellos visiblemente emocionados tras años de espera por motivos de trabajo o estudios. Los nuevos comulgantes recibieron el sacramento escoltados por sus padrinos y familiares directos, quienes viajaron miles de kilómetros para ser testigos del rito.

Con los cantos de salida y la bendición final, la Asociación Padre José Donoso cerró una noche que quedará guardada en el registro de sus bitácoras institucionales.

Los 60 nuevos comulgantes se integraron de inmediato a los bloques de baile nocturnos, demostrando que la fe en el norte grande se lleva en el corazón, pero se expresa con fuerza a través del movimiento, el polvo de la pampa y el sonido de las bandas de bronce.

Artículos relacionados

Botón volver arriba
🔴 En vivo