
Un número importante de devotos de la chinita año a año realizan la tradicional ruta del peregrino, una caminata de 10 kilómetros que comienza desde el cruce de La Tirana hasta el santuario para rendir homenaje a la Virgen del Carmen. La emotiva manifestación de fe en la pampa del Tamarugal cuenta con cinco estaciones de apoyo atendidas por voluntarios, quienes guían y resguardan a las familias y nuevas generaciones en su trayecto de oración.
En pleno punto de partida, los micrófonos de Vilas Radio captaron las motivaciones de quienes inician este camino. El joven promesante Benjamín manifestó que «yo principalmente vengo a acompañar a mi familia, a mi suegra y a mi pareja. Lo hago más por acompañarlos a ellos igual, para que se sientan acompañados. Por mandas, o sea, le piden a la Virgen cosas, por lo que he escuchado, y otras personas también, que le piden a la Virgen y esperando que ella cumpla realizan este tipo de cosas».
En el mismo lugar, su compañera Daniela manifestó que «mi familia camina hace unos 4 o 5 años, si no me equivoco. En realidad, no sé cuál es la manda de mi mamá, pero ahora me sumo yo con muchas amigas, principalmente porque hace poquito falleció mi hermano, entonces les pedimos un poquito de consuelo a la Virgen, a ver si cumple un poquito así». Con estos testimonios se constata cómo las nuevas generaciones toman la posta de estas arraigadas costumbres pampinas.


EL EMOTIVO REENCUENTRO DE LAS FAMILIAS A LOS PIES DE LA CHINITA
El esfuerzo físico de avanzar por la pampa bajo el sol se transforma en una experiencia espiritual profunda que quiebra el alma de los caminantes al aproximarse al destino final. La devota Pamela Garrido, proveniente de la comuna de Pozo Almonte, manifestó que «venimos en familia este año nuevamente a cumplirle una manda a nuestra madre por salud de mi sobrina, de mis hijos, de mí propio, mi hermana de sangre, de corazón, que viene de Coquimbo. Con esto, demostró que tengo mucho que agradecerle a ella. Somos 12 personas. Toda, toda es la fe que va como de generación en generación«.
La misma fiel pozoalmontina añadió respecto a la tradición familiar que «nuestra fe que nunca se va a terminar y sobre todo en nuestro Señor, que es el Padre de todos nosotros. Exactamente, años no sabemos, no me acuerdo, pero yo tengo conocimiento de que era chica, ya tengo más de 50 años, toda una vida lo he hecho, y mis hijos están acompañándome nuevamente todos los años».
La emocionada peregrina de la provincia del Tamarugal detalló la mística que rodea la experiencia de rezar en comunidad a lo largo del sendero, explicando que «el año pasado caminamos desde la puerta de la casa hasta la tirada. Este año del cruce a él, porque ya la salud no acompaña mucho, pero igual llegamos acá a los pies de nuestra madre. Una emoción, primero que nada, como les decía, un agradecimiento muy grande a nuestro Padre, que Él nunca nos deja».
Finalmente, respecto a la llegada al templo, la devota complementó que «nuestra madre, que ella intercede por nosotros cada día. Sí, que es una emoción muy grande, muy grande. Y llegar acá es como si algo por dentro nos quemara, nos quebrara. Hoy día, buscar un momento acá en Tirana, compartiendo como familia«. Al cierre de su intervención, confirmó que toda la familia se mantendrá totalmente puntual el próximo 15 de julio a las 22:00 horas para esperar la tradicional víspera de la fiesta.




