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VENEZUELA FRENTE AL MUNDO: EL SALARIO MÍNIMO MÁS BAJO DE AMÉRICA LATINA Y LA DURA REALIDAD DE SU PODER ADQUISITIVO

El salario mínimo en Venezuela se mantiene congelado en 130 bolívares desde 2022, lo que hoy equivale a cerca de un dólar mensual, una cifra histórica que contrasta brutalmente con el sueldo mínimo chileno, superior a los 500 dólares, y que refleja el profundo deterioro económico del país caribeño.

En medio de una crisis económica que acumula años de devaluación, inflación persistente y deterioro del poder adquisitivo, el salario mínimo en Venezuela se ha desplomado a un nivel histórico que lo sitúa por debajo de los ingresos básicos de la mayoría de países de la región, lejos de cubrir siquiera las necesidades más elementales de una vida digna. Según el último consenso de economistas y reportes de medios internacionales, el ingreso mínimo legal venezolano equivale actualmente a apenas alrededor de 1 dólar estadounidense por mes, una cifra que no ha cambiado desde que fue fijado en marzo de 2022 en 130 bolívares y que ha perdido casi todo su valor frente a la moneda extranjera.

Ese dólar mensual, que en moneda chilena ronda aproximadamente unos 970 pesos chilenos, representa prácticamente nada frente al costo de la vida cotidiana —incluyendo alimentación, vivienda, transporte y servicios básicos— y se ubica al borde de ser simbólico en términos de poder adquisitivo real.

Tres años sin aumentos y una devaluación brutal

La vergonzosa cifra no es producto de un fenómeno nuevo: el salario mínimo legal venezolano no se ha actualizado en más de tres años, y desde que se estableció en 130 bolívares en marzo de 2022 —equivalente entonces a cerca de 30 dólares mensuales— ha sufrido una erosión continua debido a la devaluación del bolívar frente al dólar. Hoy, ese mismo salario apenas alcanza para un dólar al cambio oficial.

Este estancamiento salarial se da en el contexto de una economía marcada por años de crisis, hiperinflación intermitente y caídas en la producción petrolera, con indicadores que muestran que una amplia mayoría de la población vive en condiciones de pobreza y muchos recurren a mecanismos alternativos de ingresos, como remesas familiares o trabajo informal, para sobrevivir.

Comparación con Chile y otros países de la región

Para poner en perspectiva esta cifra, basta con comparar con otros países de América Latina:

  • Chile: alrededor de 504 a 532 dólares mensuales como salario mínimo, según estimaciones regionales recientes.
  • Argentina: alrededor de 176 dólares.
  • Colombia y Perú: alrededor de 300 dólares o más.

Esta comparación muestra una brecha sorprendente: mientras el salario mínimo en Chile supera los 500 dólares al mes, el venezolano apenas alcanza 1 dólar legalmente fijado, una diferencia de más de 500 veces en poder adquisitivo nominal entre ambas economías.

Bonos y salarios “integrales”: ¿alivio o ilusión?

Ante esta situación, el gobierno venezolano ha adoptado la práctica de complementar el salario mínimo con bonificaciones extras, como el «Bono Contra la Guerra Económica» o el bono de alimentación, que en algunos casos suman valores mayores cuando se convierten a dólares al tipo de cambio oficial o paralelo. Sin embargo, estas bonificaciones no se consideran parte del salario mínimo oficial, y por lo tanto no generan beneficios laborales como vacaciones pagadas, indemnizaciones o seguridad social.

Este mecanismo, aunque provee cierto alivio en términos de ingreso mensual percibido por algunos trabajadores, no modifica la realidad estructural de un salario mínimo que sigue siendo una de las cifras más bajas del planeta en términos nominales.

La vida diaria con un ingreso ínfimo

Vivir con menos de un dólar al mes plantea desafíos que van más allá de las estadísticas. En muchas regiones venezolanas, el ingreso mínimo no cubre ni una fracción de la canasta básica alimentaria —que expertos estiman requiere cientos de salarios mínimos para poder adquirir los alimentos más esenciales—, lo que obliga a las familias a depender de economías informales, remesas del extranjero o actividades múltiples para sobrevivir.

La crisis ha marcado un éxodo masivo de población en años recientes, con millones de venezolanos emigrando hacia países vecinos y más allá en busca de mejores oportunidades económicas y una vida más estable, en contraste con quienes permanecen enfrentando un aumento constante de precios y una moneda que ha perdido casi toda su capacidad de compra.

Un salario que ya no es salario

El caso del salario mínimo venezolano es una advertencia dolorosa sobre los efectos devastadores de la hiperinflación, la devaluación monetaria y la incapacidad de las políticas salariales para sostener el poder adquisitivo de los trabajadores. Con apenas 1 dólar al mes como base legal, Venezuela no solo tiene uno de los salarios mínimos más bajos de la región, sino que enfrenta el desafío de reconstruir un sistema económico que haga posible que sus ciudadanos puedan vivir con dignidad y cubrir necesidades básicas sin depender exclusivamente de ayuda externa o estrategias alternativas de ingreso.

Belén Pavez G., Periodista y Locutora. Licenciada en Comunicación Social. Productora general y Directora de prensa en Vilas Radio. Música y Cat lover.

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