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TRUMP REDIBUJA EL MAPA REGIONAL: EE.UU. GOBERNARÁ VENEZUELA HASTA UNA TRANSICIÓN POLÍTICA

Donald Trump anunció que Estados Unidos asumirá el control de Venezuela hasta que se concrete una transición política, tras una operación militar que —según Washington— culminó con la detención de Nicolás Maduro bajo cargos de narcoterrorismo, desatando una crisis diplomática y geopolítica de alcance mundial.

En un anuncio que sacudió al planeta y reconfiguró la relación hemisférica, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este sábado que su país asumirá el gobierno de Venezuela de manera temporal “hasta que haya una transición adecuada de poder”, luego de una operación militar en la que, según el propio mandatario, se capturó al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores. La controvertida declaración no solo redefine la política exterior estadounidense, sino que también plantea un nuevo capítulo en la geopolítica latinoamericana en medio de acusaciones de narcoterrorismo, tensiones legales y protestas globales.

UN ATAQUE HISTÓRICO Y UNA DECLARACIÓN INÉDITA

La madrugada del 3 de enero de 2026 quedará marcada en los anales de la historia. Según informó Trump, fuerzas estadounidenses realizaron ataques a gran escala en puntos estratégicos de Venezuela, culminando con la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, quienes —afirma la Casa Blanca— fueron trasladados fuera del país para enfrentar cargos por narcoterrorismo y narcotráfico en Estados Unidos.

Desde su residencia oficial en Mar-a-Lago, Trump fue más allá de cualquier precedente moderno cuando aseguró que Washington asumirá funciones de gobierno en Venezuela mientras se trabaja por una “transición segura de poder”, un concepto que abre un debate sin precedentes sobre soberanía, poder internacional y justicia penal.

“Estados Unidos gobernará Venezuela hasta que haya una transición”, afirmó Trump, palabras que resonaron como una declaración de ocupación temporal bajo el argumento de restaurar orden y legalidad.

NARCOTERRORISMO, PETRÓLEO Y LEGALIDAD

El gobierno de Trump ha justificado la intervención bajo el manto del combate al narcoterrorismo, acusando a Maduro de encabezar una red criminal internacional de tráfico de drogas y corrupción que, según Estados Unidos, ha socavado tanto la estabilidad del hemisferio como la seguridad interna estadounidense.

Estos cargos se remontan a una indictment federal de 2020 en Nueva York, donde se acusaba a Maduro y su entorno de conspiración para exportar cocaína a suelo estadounidense y de operar con redes criminales entrelazadas con el Estado venezolano.

Sin embargo, el anuncio de Trump no se limita a detenciones: también prometió que Estados Unidos participará activamente en la gestión del país, incluyendo implicaciones en el sector energético, donde Caracas posee las mayores reservas de petróleo del mundo. Algunos analistas señalan que este componente económico es inseparable de los objetivos políticos de Washington.

UNA OPERACIÓN MILITAR QUE DESATA PROTESTAS Y CRÍTICAS

La intervención militar ha provocado explosiones reportadas en Caracas, especialmente en zonas militares clave, según corresponsales en la región. El régimen venezolano calificó el ataque de agresión y violación flagrante de su soberanía.

La noticia desencadenó reacciones polarizadas:

  • China, Rusia e Irán condenaron la acción como una afrenta imperialista que viola el derecho internacional.
  • Brasil, bajo el comando de Lula da Silva, rechazó abiertamente la ofensiva y la calificó de inaceptable.
  • Chile, mediante el presidente Gabriel Boric, expresó preocupación y llamó a una salida pacífica respetando normas internacionales.
  • Algunos países, como Argentina bajo Javier Milei, celebraron lo que definieron como la liberación de Venezuela.

Incluso líderes europeos han pedido moderación y respeto por la soberanía de los Estados, aunque reconocen la necesidad de abordar la crisis humanitaria y los abusos denunciados durante años en Venezuela.

EL CAMINO DE MADURO: ENTRE ACUSACIONES Y RESISTENCIA

Nicolás Maduro, sucesor de Hugo Chávez desde 2013, ha gobernado con un régimen acusado internacionalmente de autoritarismo, fraude electoral y colusión con redes ilícitas, lo que llevó a Estados Unidos a elevar la presión política y económica durante varios años.

Sin embargo, la captura y remoción de un jefe de Estado soberano mediante un ataque militar extranjero es un acto sin precedentes desde la invasión de Panamá en 1989, cuando Estados Unidos capturó al general Manuel Noriega bajo cargos de narcotráfico y corrupción.

La comparación es inevitable y genera tanto esperanza como alarma: mientras algunos celebran el fin de un régimen acusado de abusos, otros temen que la intervención estadounidense siente un peligroso precedente para las relaciones internacionales y el principio de no intervención.

¿QUÉ SIGUE PARA VENEZUELA Y PARA EL MUNDO?

Trump ha dicho que el objetivo final es organizar una transición que conduzca a elecciones libres y restauración institucional, pero los detalles operativos y legales de ese proceso están lejos de estar claros.

Mientras tanto, Venezuela queda bajo la lupa global:

  • ¿Quién gobernará realmente?
  • ¿Qué rol tendrá Estados Unidos en la reconstrucción política y económica?
  • ¿Qué garantías existen para que la transición sea legítima y no una ocupación disfrazada?

Estas preguntas se abren ante un escenario donde la jurisprudencia internacional, el derecho de los pueblos y la realpolitik chocan con fuerza.

Belén Pavez G., Periodista y Locutora. Licenciada en Comunicación Social. Productora general y Directora de prensa en Vilas Radio. Música y Cat lover.

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