
Tras el fallido intento de octubre pasado y una exhaustiva fiscalización de la Contraloría, la Delegación Presidencial destrabó la operación de traslado de los precursores químicos incautados en la «Operación Etylox». La compleja gestión, que contempla el movimiento de 33 contenedores hacia la Región Metropolitana, se extenderá hasta junio próximo bajo estrictos protocolos de seguridad y vigilancia sanitaria.
Luego de meses de incertidumbre y tras superar una serie de trabas administrativas y sanitarias, la Delegación Presidencial Regional de Arica y Parinacota dio inicio a la operación de traslado de 576 toneladas de acetato de etilo, un precursor químico de alta peligrosidad que permanecía abandonado en el Puerto de Arica desde diciembre de 2022.
Una logística compleja y bajo reserva
El operativo, que se ejecuta tras el fracaso del proceso anterior iniciado en octubre de 2024, ha sido blindado bajo una estricta reserva gubernamental. El traslado fue adjudicado a través de un nuevo trato directo a la empresa Cemento Polpaico S.A., mediante su unidad «Coactiva» en la Región Metropolitana, la cual gestionará la disposición final de los residuos en la comuna de Til Til.
La logística involucra una ruta de más de dos mil kilómetros. Se estima que la operación se prolongará hasta junio, movilizando un total de 33 contenedores. Para garantizar la seguridad del tránsito, cada camión cuenta con doble tripulación, cumpliendo estrictos protocolos de descanso y pernoctación, en un ejercicio de coordinación que ha sido descrito por las autoridades como un aprendizaje institucional sin precedentes.
El fantasma de las irregularidades
El actual éxito de la operación contrasta con el fallido intento de 2024, que terminó en un escándalo administrativo. En aquella ocasión, el proceso se paralizó luego de que la Seremi de Salud de Antofagasta detectara que los subcontratistas de la firma Ambipar Response Chile S.A. carecían de permisos sanitarios para el acopio y destrucción.
Dicha situación derivó en una exhaustiva fiscalización de la Contraloría Regional, la cual mantiene actualmente un sumario activo para determinar responsabilidades. Aquel episodio significó además una reestructuración interna en la Delegación, incluyendo la desvinculación de personal de confianza política encargado de la gestión inicial.
Dudas en la autorización sanitaria
A pesar del avance, el proceso no ha estado exento de nuevos obstáculos. Durante la semana pasada, se detectó un inconveniente con el transportista elegido por Polpaico: aunque la empresa contaba con permisos para el manejo de precursores bajo la Ley 20.000, existían dudas sobre la descripción técnica del acetato de etilo en su resolución para el transporte de residuos peligrosos.
La seremi de Salud de Arica y Parinacota, Marta Saavedra, confirmó que el permiso necesario para el traslado específico de esta familia de químicos se encontraba en trámite en la Región Metropolitana al momento de iniciar la marcha, una situación que refleja la complejidad burocrática del procedimiento.
«Hemos sido los precursores»
El delegado presidencial regional, Nicolás González, reconoció la magnitud del desafío al señalar que «hemos sido los precursores de la destrucción de estas toneladas de químicos». La autoridad enfatizó que este caso deja lecciones claras sobre la necesidad de establecer, a futuro, un protocolo institucional inequívoco y una vía de resolución presupuestaria para emergencias de esta envergadura.
Mientras el traslado continúa semana a semana, el Gobierno enfrenta la fase final de esta operación, con el objetivo de limpiar el Puerto de Arica de sustancias que, en manos de redes de narcotráfico internacional, habrían servido para la producción masiva de droga.







