
Mientras los iquiqueños conocen de memoria los riesgos de su fuerte oleaje, la falta de letreros de advertencia deja vulnerables a turistas nacionales y extranjeros. La ausencia de información oficial en una de las playas más concurridas de la ciudad representa un riesgo crítico de seguridad vial y humana.
Con una extensión aproximada de 3,8 kilómetros de largo, Playa Brava se erige como uno de los paseos costeros más hermosos y concurridos de la ciudad. Sin embargo, tras su imponente paisaje se esconde una trampa para quienes no están familiarizados con el litoral local: a pesar de su peligrosidad, la playa no cuenta con señaléticas claras ni letreros que informen que el sector no es apto para el baño.
Esta omisión de seguridad representa un riesgo latente, especialmente ante el aumento de visitantes durante la temporada estival. Mientras que los residentes de Iquique saben por tradición que Playa Brava es exclusivamente para el deporte y el esparcimiento, los turistas nacionales y extranjeros suelen confundir su accesibilidad con seguridad.
El riesgo del desconocimiento
Playa Brava se caracteriza por un fuerte oleaje y corrientes traicioneras que la inhabilitan como balneario. La falta de advertencias visuales en toda su extensión genera una falsa sensación de seguridad que puede terminar en tragedia:
- Turismo vulnerable: Visitantes que llegan por primera vez a la ciudad no tienen cómo saber que el ingreso al agua está prohibido por seguridad, al no existir carteles que lo indiquen.
- Extensión desprotegida: En los casi 4 kilómetros de costa, no se aprecian banderas rojas permanentes ni señalética informativa instalada por las autoridades competentes.
- Contraste peligroso: Al ser un punto central para el deporte y contar con juegos, parques y ciclovías, la alta afluencia de público aumenta las probabilidades de que alguien intente refrescarse en la orilla sin conocer los riesgos.
Una demanda por seguridad
Vecinos y salvavidas de sectores aledaños han manifestado su preocupación, señalando que la señalética no debería ser una opción, sino una obligación en una ciudad que vive del turismo. «Solo los iquiqueños sabemos que Playa Brava ‘muerde’, pero el turista ve el agua y se mete porque no hay un solo letrero que le diga que no puede», comentan usuarios frecuentes del sector.
La comunidad exige que la autoridad marítima y municipal tome cartas en el asunto de manera urgente, instalando paneles informativos en español y/o inglés a lo largo de todo el borde costero para evitar tragedias o accidentes que lamentar.







