
Con salas llenas y más de 1.400 asistentes, el Festival Internacional Tarapacá a Mil 2026 dio inicio a su programación en el Teatro Municipal de Iquique con las obras Acreedores (Chile) y Mr. Bo (España), marcando un arranque exitoso que confirmó el fuerte vínculo entre el público regional y las artes escénicas.
La noche cayó sobre Iquique y, contra todo pronóstico de distracción veraniega, las filas no avanzaban por ansiedad, sino por entusiasmo. Familias completas, jóvenes, adultos mayores, artistas locales y curiosos se congregaron frente al Teatro Municipal, donde el Festival Internacional Tarapacá a Mil 2026 levantó oficialmente su telón. No fue una inauguración cualquiera: fue una declaración de principios. Arte vivo, salas llenas y público expectante. Tablero vuelto.
Las obras Acreedores (Chile) y Mr. Bo (España) marcaron el inicio de un festival que, desde su primera jornada, dejó claro que Tarapacá no solo recibe cultura: la abraza. Más de 1.400 asistentes participaron del arranque de esta edición, transformando el teatro en un espacio de encuentro, reflexión y emoción compartida.
Cuando el teatro incomoda y revela: “Acreedores”
La primera sacudida vino de la mano de Acreedores, una reinterpretación contemporánea del clásico de August Strindberg, dirigida por el chileno Alexis Moreno y protagonizada por Paloma Moreno, Mario Horton y Francisco Reyes. En escena, el público fue arrastrado a una atmósfera densa, cargada de silencios, miradas y tensiones invisibles.
Amor, manipulación, celos y poder psicológico se entrelazaron en una puesta que no buscó respuestas fáciles. La incomodidad fue parte del viaje. Y al caer el telón, la experiencia no terminó: el conversatorio post función permitió un diálogo directo y honesto entre artistas y espectadores, confirmando que el teatro también es un espacio para pensar lo que somos.
La ternura como resistencia: “Mr. Bo”
El contraste llegó con Mr. Bo, obra española dirigida por la reconocida compañía Marie Jongh, que conquistó al público desde la delicadeza. Sin estridencias, sin grandes artificios, la obra construyó un universo cercano, sensible y profundamente humano.
Pensada para todas las edades, la función logró algo cada vez más escaso: detener el tiempo. Risas suaves, miradas cómplices y emociones compartidas llenaron la sala. El posterior conversatorio confirmó lo evidente: el arte también puede ser refugio.
Un festival que cree en la cultura como motor de vida
Para la organización, el inicio fue más que exitoso. Fue una señal.
“Sí importa el teatro, sí importa la música, sí importa la cultura. Estamos aquí para transformar vidas”, afirmó Andrés García, coordinador de Circulación Nacional de Fundación Teatro a Mil, destacando además el regreso de la legendaria compañía francesa Royal de Luxe, recordada en la región por La Pequeña Gigante en 2007.
El festival, presentado por Fundación Teatro a Mil y Teck Quebrada Blanca, no se concentra solo en Iquique. Su espíritu es itinerante, descentralizador y profundamente comunitario.
“Queremos que las comunidades sean protagonistas”, señaló Paulo Barraza, gerente de Gestión Comunitaria de Teck Quebrada Blanca, anunciando funciones en Pica, Pozo Almonte y Caleta Chanavayita, algunas por primera vez en la historia del festival.
Lo que viene: gigantes, hilos, fuego y poesía
Tras el exitoso arranque, la cartelera continúa desplegándose por la región con propuestas que mezclan espectáculo, identidad y participación ciudadana.
- Martes 6 de enero:
El Gigante y los niños Wara Wara, pasacalle de La Patogallina, tomará las calles del centro de Iquique. Dos niños viajeros del tiempo, de cuatro metros de altura, recorrerán la ciudad en busca de un gigante dormido, recolectando historias y energía comunitaria. - Miércoles 7 y jueves 8 de enero:
Desde España llega Embolic. Una maraña de hilos, de Pau Palaus, en Pozo Almonte y Caleta Chanavayita. Humor, juego y poesía para todas las edades. - Jueves 8 y viernes 9 de enero:
La explanada de Plaza Prat será escenario de Apesanteur, de la mítica Royal de Luxe. Un espectáculo gratuito que fusiona sueño, thriller nórdico y fantasía urbana. (Requiere descarga previa de entradas gratuitas). - Lunes 12 de enero:
Su Talka, Choque de fuego, desde el País Vasco, cerrará en Pica con percusión, pirotecnia y fiesta colectiva.
Más que funciones: cultura con las comunidades
Tarapacá a Mil no se limita al escenario. El festival impulsa talleres, mediaciones, conversaciones post función y programas de formación, fortaleciendo el vínculo entre arte y ciudadanía.
Destaca el programa Pequeñas Audiencias, donde niñas y niños de distintas comunas participan activamente en el pasacalle de El Gigante y los niños Wara Wara, y el encuentro “Cosmovisiones y raíces rítmicas”, que abrirá el diálogo sobre arte ancestral y espacio público en Pica.
Un mensaje claro desde el norte
Con funciones agotadas, espacios públicos repletos y comunidades participando activamente, el inicio de Tarapacá a Mil 2026 dejó un mensaje imposible de ignorar:
la cultura no es un lujo, es una necesidad.
Y en Tarapacá, al menos este verano, el arte volvió a ganar por goleada.







