
El caso involucra estafas a más de 400 víctimas en el extranjero, el uso de hasta 119 empresas de fachada, la congelación de 93 cuentas bancarias y la detención de 49 personas, en una investigación que posiciona a Tarapacá como eje del mayor megafraude financiero detectado en Chile.
La madrugada aún no se disipaba sobre Iquique cuando los primeros vehículos policiales irrumpieron en distintos puntos de la ciudad. No fue un procedimiento más. Fue el desenlace de una investigación que cruzó continentes, sistemas bancarios y redes criminales de alto nivel. Tarapacá, una vez más, aparecía en el centro de un fenómeno global: el lavado de dinero del crimen organizado internacional.
En total, 49 personas fueron detenidas – de los cuales 35 son chilenos y 14 son extranjeros, en su mayoría de nacionalidad china y los demás de diferentes nacionalidades: boliviana, peruana, venezolana, ecuatoriana – en un operativo simultáneo desplegado en Tarapacá, la Región Metropoliana y otras zonas del país, en el marco de una investigación liderada por el Ministerio Público, la Policía de Investigaciones (PDI) y agencias internacionales, entre ellas el FBI de Estados Unidos.
El origen del dinero: estafas digitales a gran escala
El punto de partida no estuvo en Chile. Estuvo en Estados Unidos, donde más de 400 víctimas, principalmente adultos mayores, denunciaron haber sido engañadas por falsas plataformas de inversión en línea. Prometían ganancias rápidas, asesorías inmobiliarias ficticias y rendimientos inexistentes. Era el conocido método de estafa denominado “Pig Butchering”, una modalidad que ha causado estragos en todo el mundo.
Desde esas estafas, el dinero comenzó un largo viaje. Pasó por criptomonedas, transferencias internacionales y finalmente ingresó al sistema financiero chileno, donde fue fragmentado, ocultado y reintegrado mediante un sofisticado esquema de empresas de fachada.
Iquique y Alto Hospicio: el engranaje clave
Según los antecedentes judiciales, Tarapacá fue uno de los principales nodos del lavado de activos. En la región se detectó la creación de entre 90 y 119 sociedades, muchas de ellas sin actividad comercial real, utilizadas exclusivamente para mover dinero ilícito.
Algunas empresas se creaban en un solo día. Otras simulaban importaciones, servicios o asesorías. El dinero ingresaba, se dispersaba en múltiples cuentas y luego era transferido nuevamente al extranjero, principalmente hacia Asia, incluyendo Hong Kong y Taiwán.
“Estamos frente a una estructura criminal altamente organizada, con división de roles, testaferros y uso intensivo del sistema financiero formal”, afirmó el Fiscal Nacional, Ángel Valencia, al referirse al caso.


Las cifras que estremecen
Los números hablan por sí solos:
- Más de US$200 millones en movimientos financieros investigados.
- US$67 millones directamente vinculados a estafas tipo “Pig Butchering”.
- 49 detenidos, de nacionalidad chilena, china y otras.
- 93 cuentas bancarias congeladas.
- Más de $50 millones en efectivo incautados en las primeras diligencias.
- Transferencias individuales que superaban los US$400 mil en un solo día.
El Director General de la PDI, Eduardo Cerna, fue categórico:
“Este es uno de los mayores golpes al lavado de activos en la historia reciente del país. Chile no puede transformarse en una plataforma para el crimen organizado internacional”.
Un salto al vacío: el intento desesperado de huida
Durante uno de los allanamientos en el barrio Meiggs, en Santiago, uno de los imputados —ciudadano chino— intentó escapar lanzándose desde un segundo piso. Resultó con lesiones de diversa consideración y fue detenido en el lugar. El episodio reflejó el nivel de desesperación de una red que sabía que el cerco se había cerrado.
El rol del FBI y la cooperación internacional
El caso no habría sido posible sin la cooperación internacional. Fue el FBI quien alertó sobre los flujos de dinero sospechosos hacia Chile. Desde ahí se activaron mecanismos de intercambio de información que permitieron seguir la ruta del dinero hasta Tarapacá.
“Este tipo de investigaciones demuestra que el crimen organizado no tiene fronteras, y que la respuesta del Estado tampoco debe tenerlas”, señaló una fuente del Ministerio Público vinculada a la causa.
Una investigación que recién comienza
Pese al impacto del operativo, las autoridades advierten que el caso está lejos de cerrarse. La incautación de documentos, computadores y respaldos contables abre nuevas líneas investigativas que podrían sumar más imputados y ampliar el alcance internacional del proceso.
El tribunal decretó prisión preventiva para los principales imputados, considerando el peligro para la seguridad de la sociedad y el riesgo de fuga. El plazo de investigación se extiende por varios meses.
Tarapacá bajo la lupa
El golpe dejó una señal clara. Tarapacá, históricamente tensionada por el crimen organizado, quedó en el centro del debate nacional. La pregunta ahora es inevitable: ¿cómo una red de esta magnitud logró operar durante tanto tiempo sin ser detectada?
Mientras la justicia sigue el rastro del dinero, el caso ya quedó inscrito como uno de los mayores escándalos financieros y criminales de la última década en Chile. Un recordatorio brutal de que el crimen organizado no llega con violencia visible, sino con corbata, empresas de papel y millones que se mueven en silencio.







