
El skatepark de Playa Brava, una de las obras urbanas más ambiciosas de Iquique, enfrenta un complejo escenario marcado por fallas estructurales, reparaciones en curso y cuestionamientos que se arrastran desde su diseño. A pocos meses de su entrega, el recinto ya debió activar su garantía, obligando a la empresa constructora a intervenir nuevamente el espacio.
Según explicó el arquitecto e inspector técnico, Carlos Sabat Flores, toda obra pública debe responder por su correcto funcionamiento incluso después de finalizada, lo que en este caso cobra especial relevancia considerando que el proyecto fue entregado en diciembre pasado y se encuentra dentro del periodo de garantía de un año.


En ese contexto, se detectaron diversas observaciones técnicas, principalmente fisuras, desprendimientos y problemas en la unión de elementos metálicos con hormigón, lo que evidencia dificultades que no solo afectan la superficie, sino también el comportamiento estructural del recinto.
REPARACIONES OBLIGADAS Y PLAZO FATAL
Tras una inspección realizada a mediados de marzo, el municipio emitió el oficio 66 dirigido a la empresa Celpa, responsable de la obra, en el que se detallan las fallas detectadas. En dicho documento se estableció un plazo de 20 días corridos para ejecutar las reparaciones, el cual vence el próximo 5 de abril, configurando un límite claro para subsanar los problemas.
Actualmente, la empresa ya se encuentra trabajando en el lugar, en una intervención que no implica costo adicional para el municipio, ya que las correcciones deben realizarse bajo las condiciones de garantía estipuladas en el contrato.


Sin embargo, el escenario no es del todo tranquilizador. Las fallas detectadas no son nuevas y ya habían sido advertidas previamente, incluso en instancias formales del Concejo Municipal, donde se apuntó a un problema más profundo.
UN PROBLEMA QUE VA MÁS ALLÁ DE LA CONSTRUCCIÓN
Las reparaciones en curso se desarrollan en medio de una controversia mayor: las fallas del skatepark no solo estarían asociadas a la ejecución, sino también a errores de diseño.
Desde la Dirección de Obras Municipales se ha planteado que varios de los problemas —como acumulación de agua, grietas recurrentes y deficiencias en ciertas estructuras— tienen su origen en decisiones adoptadas en la etapa de planificación del proyecto. Incluso se ha reconocido que algunas soluciones podrían ser temporales, ya que las condiciones que generan las fallas seguirían presentes.


Este escenario instala una duda de fondo: si el problema está en el diseño, las reparaciones actuales podrían convertirse solo en “parches” sobre una obra que arrastra deficiencias desde su origen.
Mientras tanto, el recinto permanece parcialmente intervenido, con sectores delimitados y señalización de seguridad. Desde la inspección técnica se ha solicitado a la comunidad respetar las zonas restringidas y evitar el ingreso mientras se ejecutan los trabajos, especialmente considerando la presencia de niños y jóvenes que utilizan el espacio.


El objetivo, recalcan las autoridades, es recuperar un recinto en condiciones óptimas. Sin embargo, la situación deja abierta una interrogante mayor sobre el futuro del proyecto: si bastará con reparar… o si en algún momento será necesario replantear completamente una obra que, pese a su alto costo, sigue sin responder a las expectativas.







