
Chile prepara un giro de gran alcance en su tradicional Servicio Militar Obligatorio (SMO). Desde abril de 2026, la llamada a servir a la patria tendrá dos acuartelamientos anuales, un importante aumento en las remuneraciones, nuevos cursos para estudiantes, ampliación de capacitación laboral y académica, y un enfoque renovado en el bienestar y la proyección futura de los jóvenes conscriptos. Este cambio, considerado uno de los más profundos en décadas, quiere transformar el SMO en una herramienta moderna tanto para la defensa nacional como para la inserción social y educativa de los participantes.
A primera vista, los movimientos de jóvenes rumbo a cuarteles puede parecer el mismo ritual de siempre, pero desde 2026 algo cambiará de forma notable: el Ejército de Chile y el Ministerio de Defensa Nacional han diseñado una nueva filosofía de Servicio Militar Obligatorio, con el objetivo de modernizar las reglas del juego y adecuarlo a los retos del siglo XXI, tanto en el plano militar como educativo y social.
Dos oportunidades al año: de estricto llamado único a opción dual
Hasta ahora, quienes debían cumplir con el SMO eran convocados una vez al año, generalmente a partir de abril. Sin embargo, a partir de 2026 ese esquema tradicional se desplaza: habrá dos acuartelamientos anuales, uno en abril y otro en agosto, permitiendo a los jóvenes más autonomía para organizar su ingreso. Según las autoridades, quienes tengan razones fundadas podrán escoger el segundo semestre para incorporarse y así sincronizar mejor sus estudios o proyectos personales con el servicio.
Este ajuste busca corregir uno de los principales obstáculos que históricamente enfrentaban los recintos militares: la baja inscripción efectiva y las dificultades de los jóvenes para alinear sus tiempos de vida civil con el requisito de presentarse en un único llamado anual.

Servicio más largo, formación más profunda
La duración total del SMO se mantendrá en dos años, pero con una estructura diferenciada:
📌 El primer año se centrará en la instrucción militar básica, reforzando competencias físicas, disciplina y formación propia de la defensa.
📌 El segundo año permitirá una proyección más amplia, donde los conscriptos podrán elegir entre avanzar hacia una carrera militar, fortalecer una formación académica, o desarrollar habilidades técnicas orientadas a la empleabilidad.
Este enfoque, según el Ejército, busca que más jóvenes perciban al SMO no como una obligación arcaica, sino como una etapa formativa con impacto real en su futuro profesional y académico.
El retorno del curso especial para estudiantes
Una novedad destacada es el retorno del Curso Especial de Instrucción Militar en enero y febrero, modalidad suspendida desde 2019. Este formato se dirige especialmente a jóvenes que cursen su último año de enseñanza media o educación superior, permitiéndoles iniciar parte de su servicio mientras se mantienen vinculados a sus estudios.
El Ejército ha dispuesto que este curso se realice en diversas unidades distribuidas a lo largo del país —Valparaíso, Los Andes, San Bernardo, San Fernando, Concepción, Temuco y Osorno— con la intención de acercar esta alternativa a varios territorios.
Más oportunidades: certificación, oficios y apoyo académico
La transformación no termina con fechas y llamados. Chile está avanzando hacia un SMO que también sea una plataforma de habilidades útiles fuera de la vida castrense.
Para ello, el Ejército y el Ministerio de Defensa han suscrito convenios con instituciones como SOFOFA y Chile Valora, sumándose a acuerdos con centros técnicos estatales y programas del Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (SENCE). Estas alianzas permitirán a los conscriptos acceder a:
- Certificación de competencias laborales.
- Capacitación técnica y oficios.
- Preparación para la Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES).
- Cursos en centros de formación técnica estatales.
Esta apertura responde tanto a una necesidad de incentivar la participación juvenil como a un reconocimiento de que muchos jóvenes buscan que el SMO les aporte herramientas útiles en su carrera profesional.
Salud, bienestar y apoyo familiar
Más allá de la formación, el nuevo SMO incorpora mejoras sustantivas en las condiciones de servicio. Se incorporarán evaluaciones de salud sistemáticas, capacitación específica para instructores, y priorización en vacunaciones completas. Asimismo, la Oficina de Asistencia al Soldado Conscripto será reforzada para atender necesidades médicas, emocionales y sociales de los jóvenes reclutas.
Se amplían además los recursos para entregar un pasaje adicional anual a quienes se desempeñen en zonas extremas, facilitando el contacto con sus familias, y se fortalecen los canales de comunicación entre el servicio y los hogares de los conscriptos.
Remuneraciones con alza histórica
Quizás uno de los puntos más comentados ha sido la dramática mejora en las remuneraciones: según lo informado por las autoridades, el ingreso mensual de los conscriptos aumentará un 75 % en comparación con 2024.
➡️ Para el primer año el monto base será de $230.165 mensuales, que con asignación de zona puede llegar hasta $394.611.
➡️ En el segundo año, el ingreso se elevará a $242.496 mensuales, alcanzando un máximo de $415.707 según las condiciones de servicio.

Este reajuste no solo responde a ajustes inflacionarios, sino que constituye un incentivo tangible para hacer más atractiva la participación en el SMO, en un contexto donde la inscripción voluntaria ha caído en años anteriores.
Crónica de una transición anunciada
Los cambios introducidos para 2026 no surgen de la nada. En años recientes, cifras oficiales revelaron que miles de jóvenes sorteados no completaban el proceso de acuartelamiento por diversas razones —estudios, empleo, salud u otras excusas—, lo que motivó mesas técnicas y debates para modernizar el sistema.
Además, iniciativas parlamentarias recientes han buscado que ciertas eximiciones —como las por antecedentes penales o deserción escolar— se ajusten para que el servicio sea más representativo y efectivo en sus objetivos formativos y sociales.
Hoy, el SMO chileno está en una encrucijada: pasar de ser una vieja obligación con fama de mero trámite a transformarse en una experiencia estructurada, valiosa y útil tanto para la defensa nacional como para la vida profesional de los jóvenes.
Un nuevo Servicio Militar para Chile
A partir de abril de 2026, el Servicio Militar Obligatorio en Chile será —a la vez— un desafío y una oportunidad: desafío porque exige compromiso físico, disciplina y sacrificio; oportunidad porque ahora integra formación educativa, desarrollo de competencias, alternativas laborales y mayores incentivos económicos.
Más allá de la instrucción básica, el Chile del mañana buscará que quienes pasen por sus filas regresen a la sociedad con mayores herramientas personales y profesionales que las que tenían al entrar. Este es, quizás, el cambio más profundo de todos.







