SABOTAJE AL COMBUSTIBLE BOLIVIANO: DENUNCIAN RED EN IQUIQUE Y ALTO HOSPICIO QUE CAMBIABA GASOLINA POR AGUA SUCIA Y ACEITE

El Gobierno altiplánico reveló pruebas de una red criminal que intervino 5.000 cisternas en Chile, extrayendo gasolina pura para reemplazarla por 150 millones de litros de desechos, provocando un daño severo al parque automotor de Bolivia.
Lo que comenzó como una sospecha de sabotaje ha escalado a una denuncia internacional con pruebas contundentes. El Ministro de Gobierno de Bolivia, Marco Antonio Oviedo, presentó una serie de videos y fotografías que dejan al descubierto a un clan criminal que operaba en garajes clandestinos de Iquique y Alto Hospicio, afectando directamente el suministro de combustible que ingresa a territorio boliviano.
Según la investigación, el «negocio redondo» consistía en interceptar las cisternas tras salir de la planta en Iquique. Por cada camión de 35.000 litros, los delincuentes extraían aproximadamente 1.000 litros de combustible puro para venderlo en surtidores artesanales en Chile, rellenando el espacio vacío con una mezcla contaminante.
Un daño irreparable al parque automotor
La sofisticación del fraude incluía el uso de aceite usado para darle color a la mezcla y agua extraída de acequias, la cual era introducida en las cisternas para engañar los controles de volumen. El ministro fue enfático al señalar que esta operación no solo es un robo económico, sino un atentado técnico: “Esto es lo que ha estado recibiendo el país y dañando el parque automotor de los bolivianos”, sentenció Oviedo.
Las pruebas presentadas incluyen:
- Placas de control de las cisternas involucradas.
- Imágenes de surtidores artesanales en Alto Hospicio con calculadoras y medidores para la venta a particulares.
- Videos de la manipulación del combustible en garajes cerrados antes de cruzar la frontera.
Cifras alarmantes: 150 millones de litros bajo sospecha
El alcance de este sabotaje es masivo. Según datos técnicos entregados por el Ministerio de Energías e Hidrocarburos, se estima que aproximadamente 5.000 cisternas provenientes de Chile ingresaron al país bajo este esquema. Esto se traduce en una cifra negra de 150 millones de litros de «agua sucia y aceite» que habrían llegado a las plantas de distribución, como la de Senkata en El Alto.
“Este crimen tiene dos puntas: una que se origina en territorio de justicia chilena y otra aquí en Bolivia, donde se comercializa”, concluyó el ministro, advirtiendo que se buscará la coordinación internacional para desarticular este clan que opera en ambos lados de la frontera.






