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RESCATE PATRIMONIAL EN LA RUTA DEL DESIERTO: LAS MÁQUINAS PAMPINAS VUELVEN A CASA

Cuatro maquinarias pampinas que permanecían expuestas en la Rotonda El Pampino, al norte de Iquique, fueron trasladadas hasta la Salitrera Humberstone, donde serán restauradas y resguardadas como parte del Museo de Sitio, bajo normas del Consejo de Monumentos Nacionales.

Durante años estuvieron ahí, inmóviles, resistiendo como podían el paso del tiempo. A la salida norte de Iquique, en la Rotonda El Pampino, cuatro viejas estructuras de hierro y madera observaban el tránsito moderno sin decir palabra. Para muchos, eran solo adornos oxidados; para otros, simples objetos olvidados, pero en realidad, eran testigos directos de una de las épocas más decisivas de la historia del norte chileno.

Hoy, esas máquinas ya no están.

En una operación cuidadosamente planificada, las llamadas maquinarias pampinas fueron retiradas de su emplazamiento original y trasladadas hasta la Salitrera Humberstone, donde comenzará una nueva etapa: la de su recuperación, restauración y resguardo patrimonial definitivo. No fue un traslado cualquiera. Fue, en los hechos, un acto de salvataje histórico.

Expuestas durante años a la intemperie, sin condiciones técnicas adecuadas, las piezas comenzaron a mostrar un deterioro avanzado. El viento cargado de sal, la humedad costera, el sol implacable y las bruscas variaciones de temperatura hicieron su trabajo lentamente, pero sin pausa. Maderas agrietadas, metales corroídos, estructuras vencidas. El abandono silencioso amenazaba con borrar fragmentos irreemplazables de la memoria pampina.

Ante ese escenario, la Corporación Museo del Salitre, entidad que administra Humberstone y Santa Laura —ambos sitios reconocidos como Patrimonio de la Humanidad—, solicitó formalmente hacerse cargo del material ya en 2023. El objetivo era claro: evitar una pérdida irreversible y devolver dignidad museográfica a piezas que fueron clave en la cadena productiva del salitre.

El operativo de traslado se ejecutó sin margen para errores. Bajo la coordinación técnica especializada y con apoyo de la concesionaria vial y Carabineros de Chile, las estructuras fueron retiradas una a una desde la rotonda y transportadas por la Ruta del Desierto hasta Humberstone. El proceso se desarrolló sin incidentes y bajo estrictos protocolos de protección, considerando el valor histórico y la fragilidad de los elementos.

Pero ¿qué se trasladó exactamente?

Entre las piezas rescatadas destaca una antigua carreta de carga de caliche, construida en madera y metal, cuya imagen encarna el esfuerzo físico de la pampa. Sus ruedas, dañadas y parcialmente hundidas en el suelo, evidencian años de desgaste extremo. La madera reseca, quebrada y desprendida, junto a un metal marcado por la oxidación, exige una intervención integral para su recuperación total.

También forma parte del conjunto una carretilla estanque metálica, reforzada y de menor tamaño, que presenta un mejor estado de conservación. Sus componentes estructurales se mantienen firmes, aunque con signos leves de corrosión. Una restauración previa permitió contener el deterioro, pero requerirá ajustes y nivelación para su correcta exhibición futura.

Sin duda, la pieza más imponente es el vagón de pasajeros de época salitrera. Montado sobre rieles y construido con estructura metálica y piso de madera, este vagón simboliza el movimiento humano en los tiempos del auge del “oro blanco”. El deterioro es evidente: calaminas deformadas, óxido extendido, madera descascarada y grafitis que marcaron su superficie como una herida moderna sobre un cuerpo antiguo. Su restauración será compleja, pero esencial.

Completa el conjunto un camión metálico de carga de caliche, que, a diferencia de las otras piezas, presenta un estado general favorable. Asentado sobre una base de hormigón y con asientos de madera aún reconocibles, conserva tratamientos anticorrosivos anteriores. La restauración incluirá limpieza profunda y un estudio histórico para recuperar sus colores originales.

A partir de ahora, las cuatro maquinarias serán incorporadas al Museo de Sitio de Humberstone, donde serán restauradas conforme a las normas del Consejo de Monumentos Nacionales. Allí dejarán de resistir solas al clima y pasarán a cumplir su verdadero rol: educar, narrar y conectar a las nuevas generaciones con la historia pampina.

Lo que antes fue ornamento urbano deteriorado, hoy inicia un proceso de renacimiento patrimonial. Porque rescatar estas máquinas no es solo mover fierros antiguos: es devolverle voz a la pampa, proteger su memoria y asegurar que el pasado no se oxide en el olvido.

En el silencio del desierto, Humberstone vuelve a recibir a quienes alguna vez la hicieron latir.

Belén Pavez G., Periodista y Locutora. Licenciada en Comunicación Social. Productora general y Directora de prensa en Vilas Radio. Música y Cat lover.

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