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RENOVACIÓN ESPIRITUAL EN ALTO HOSPICIO: PADRE GUSTAVO MARRUPE ASUME EL LIDERAZGO DE LA PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DEL CAMINO

En una emotiva Eucaristía de Domingo de Resurrección, el Obispo Isauro Covili encabezó la toma de posesión del nuevo administrador parroquial. El llamado fue a construir una Iglesia misionera, sinodal y alejada del clericalismo, centrada en el encuentro con Cristo Resucitado.

En una jornada cargada de simbolismo y esperanza, la comunidad cristiana de Alto Hospicio fue testigo de un nuevo capítulo en su historia pastoral. La mañana del pasado domingo 5 de abril, coincidiendo con la máxima solemnidad del Domingo de Resurrección, el padre Gustavo Marrupe Pereyra asumió formalmente como Administrador de la parroquia Nuestra Señora del Camino.

La celebración, que congregó a una multitud de fieles, contó con la presencia no solo de las comunidades locales, sino también de delegaciones de la parroquia Santa Teresita del Niño Jesús, lugar donde el sacerdote Marrupe dejó una profunda huella antes de su nuevo destino. La Eucaristía fue presidida por el hermano Isauro Covili Linfati, obispo de la Diócesis de Iquique, y concelebrada junto al nuevo administrador y los diáconos permanentes Ibar Escobar y Sergio Fernández.

Ritos de fidelidad y servicio

La ceremonia inició con un acto administrativo y de fe: la lectura del decreto de nombramiento, proclamado por la hermana Angélica, de la congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación. Posteriormente, el padre Gustavo realizó ante la asamblea la profesión de fe y el juramento de fidelidad, comprometiéndose a custodiar el depósito de la fe y servir con entrega al pueblo de Dios en comunión con sus pastores.

Durante la liturgia, se llevaron a cabo los signos propios de la toma de posesión, momentos en que el sacerdote recibe simbólicamente los lugares donde ejercerá su misión, como la sede, el altar y el sagrario.

El llamado del Pastor: Volver a «Galilea»

En una homilía centrada en el triunfo de la vida sobre la muerte, el obispo Covili utilizó la metáfora de la «carrera» de María Magdalena y los apóstoles para interpelar a los presentes. “La vida vence a la muerte y el verdadero signo del Resucitado es el testimonio de los creyentes”, afirmó el prelado, instando a los bautizados a ser misioneros activos y no meros espectadores.

El obispo invitó a la comunidad a vivir en clave de “Galilea”, explicando que este concepto representa un espacio espiritual de encuentro personal con el Señor, un camino interior necesario para que cada fiel se deje transformar por Cristo.

Dirigiéndose directamente al padre Gustavo, el obispo fue claro en definir su nueva tarea: “Tu misión es testimoniar al Resucitado y ayudar a esta comunidad a vivir como verdadera comunidad cristiana, con Jesús en el centro”, señaló, marcando la pauta de lo que se espera para este nuevo ciclo parroquial.

Una Iglesia sinodal y en salida

Uno de los puntos más destacados por el hermano Isauro fue el rechazo al clericalismo. Hizo un llamado enfático a fortalecer una Iglesia sinodal y corresponsable, donde el trabajo en equipo pastoral —especialmente junto a las Hermanas de la Consolación, quienes mantienen su servicio en la parroquia— sea el eje del desarrollo comunitario.

Antes de la bendición final, el ambiente se llenó de gratitud cuando representantes de capillas como San Lorenzo y San Francisco de Sales dieron una calurosa bienvenida al nuevo administrador. Asimismo, se leyó el decreto que integra al diácono Ibar Escobar formalmente al servicio de esta parroquia.

La jornada cerró con un estruendoso aplauso y un mensaje de esperanza: la fe no debe quedarse encerrada en el templo, sino que debe ser una «Iglesia en salida» que anuncie la resurrección en cada rincón de Alto Hospicio.

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