
Un escenario crítico para la primera infancia en Chile reveló el Informe de Caracterización de la Educación Parvularia 2025, al confirmar que 390.312 niños y niñas de entre 0 y 4 años no asisten a este nivel educativo. La cifra evidencia una brecha estructural en el sistema, considerando que la cobertura nacional alcanza apenas un 43% de un universo estimado de 691 mil infantes en ese rango etario.
A pesar de que el Ministerio de Educación ha reconocido la importancia de este ciclo para el desarrollo cognitivo, emocional y social, el reporte advierte que la educación inicial ha perdido terreno en la inversión pública. Esta contradicción financiera fue analizada por el director ejecutivo de la Fundación Choshuenco, José Manuel Jaramillo, quien apuntó a un desequilibrio directo en la asignación de recursos fiscales.
“El segundo gran problema es financiamiento. Entre el año 2025 y el 2026, el presupuesto de la Nación cayó en materia de educación inicial casi un 1%, y subió en materia de educación superior casi un 7%. Eso implica un desafío grande en materia de priorización de recursos”, explicó Jaramillo. Para el experto, esta disparidad representa un riesgo mayor, considerando que la evidencia pedagógica señala que los vacíos de aprendizaje en esta etapa son los más difíciles de subsanar en el futuro.
El diagnóstico ha reactivado el debate en la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados. Los parlamentarios Héctor Barría (DC) y Luis Pardo (RN) coincidieron en llamar al Ejecutivo a elevar la relevancia de la educación inicial en la agenda legislativa y presupuestaria. Ambos legisladores advirtieron que postergar la inversión en este ámbito no solo estanca la cobertura, sino que profundiza la desigualdad social desde los primeros años de vida, generando consecuencias a largo plazo en el desarrollo de los niños.
Finalmente, la radiografía de esta brecha evidencia que la población excluida supera a la mitad de los niños hasta 4 años, alcanzando un 57% de inasistencia a jardines y salas cuna. Este déficit de cobertura implica que hoy solo 4 de cada 10 menores están integrados al sistema formal, una situación que se vuelve más compleja ante la alerta presupuestaria: mientras los fondos para educación superior crecen un 7%, los recursos destinados a la primera infancia sufren una caída del 1%, consolidando una falta de prioridad fiscal para el nivel inicial.







