
El Servicio Local de Educación Pública (SLEP) Chinchorro atribuyó el hallazgo a labores de mantención de áreas verdes y descartó focos de insalubridad en el casino. Pese a las medidas preventivas, un grupo de 50 estudiantes abandonó el establecimiento sin autorización, hecho que será analizado bajo el reglamento interno.
Una mañana inusual se vivió este lunes 25 de mayo en el Liceo Octavio Palma Pérez, luego de que se detectara la presencia de un roedor al interior del recinto. El hecho, que causó inquietud inmediata entre la comunidad educativa, obligó al Servicio Local de Educación Pública (SLEP) Chinchorro a desplegar de forma urgente sus protocolos preventivos para garantizar la seguridad sanitaria de los estudiantes y docentes.
Origen del incidente: Labores de mantención
Según un comunicado entregado por el SLEP Chinchorro, la aparición del vector no sería un hecho aislado, sino una consecuencia colateral de las labores de poda y mantención de áreas verdes realizadas durante el pasado fin de semana, tanto en el Liceo Octavio Palma Pérez como en la Escuela Regimiento Rancagua. Estas intervenciones, destinadas a mejorar el entorno de los recintos, habrían provocado el desplazamiento temporal de roedores desde los sectores intervenidos hacia el interior de las instalaciones escolares.
Respuesta rápida y descarte de riesgos
Ante la detección del vector, el SLEP Chinchorro coordinó una respuesta multisectorial inmediata. Se solicitó la intervención de una empresa especializada en desratización, la cual realizó labores de inspección, control y un reforzamiento preventivo en todo el establecimiento.
Un punto crítico abordado por las autoridades fue la preocupación de las familias respecto a la alimentación de los alumnos. Tras una revisión exhaustiva, la JUNAEB descartó categóricamente que el hallazgo estuviera relacionado con el casino del establecimiento, eliminando así la posibilidad de una contaminación en el área de manipulación de alimentos.
El director del SLEP Chinchorro, al referirse al episodio, señaló:
«Lo que ocurrió fue una situación puntual asociada al posible desplazamiento temporal de un vector. Pero apenas se detectó la situación, el Servicio Local activó los protocolos, coordinó acciones con la Seremi de Educación y gestionó la intervención especializada. El problema fue abordado oportunamente con medidas técnicas, manteniendo como prioridad la seguridad, la higiene y la continuidad del servicio educativo«.
Salidas no autorizadas y debido proceso
Pese a que la situación estuvo bajo control sanitario desde los primeros momentos y que las actividades académicas nunca se vieron interrumpidas, el incidente derivó en una segunda contingencia: un grupo aproximado de 50 estudiantes decidió abandonar el establecimiento sin autorización.
Ante este escenario, la dirección del liceo informó que se aplicarán las medidas y procedimientos contemplados en su Reglamento Interno. El director del SLEP subrayó que esta revisión de las conductas estudiantiles se realizará «siempre resguardando el debido proceso», buscando mantener el orden y la disciplina escolar tras el altercado.
Llamado a la corresponsabilidad
Finalmente, desde el Servicio Local se hizo un llamado directo a la comunidad educativa para colaborar en el cuidado de los espacios comunes y, especialmente, en el orden de los casilleros estudiantiles. Las autoridades advirtieron que el almacenamiento inadecuado de alimentos puede convertirse en un factor que favorezca la aparición de vectores, por lo que la higiene debe ser un esfuerzo conjunto entre el establecimiento y los alumnos.
El SLEP Chinchorro aseguró que continuará monitoreando el recinto para garantizar que se sigan cumpliendo los estándares necesarios para un ambiente educativo seguro.




