
El municipio iquiqueño dio la cara ante la lluvia de reclamos diarios por el estado de las vías y explicó las restricciones de la Ley 21.111. Mientras que los baches de hasta 20 metros cuadrados se arreglan por la vía rápida y directa, la repavimentación completa de una arteria depende de otros estamentos del Estado y trámites de largo aliento.
«¡Tapen los hoyos de una vez!» o «¡¿Cuándo van a arreglar la calle entera?!». Ese es el eco diario que se lee en cada publicación de la Municipalidad de Iquique. La molestia de los conductores y peatones se siente a diario en los amortiguadores y en los tobillos de quienes transitan por arterias maltrechas de la comuna, y en el municipio reconocen abiertamente que la gente tiene toda la razón en estar cansada.
Para cortar con las especulaciones y transparentar el trabajo en terreno, la casa edilicia salió a dar explicaciones directas sobre cómo opera el sistema de arreglo de calles. Y la respuesta no pasa por un tema de ganas o de presupuesto guardado bajo la alfombra, sino por las barreras legales que imponen un techo clarísimo a las atribuciones municipales.
La Ley 21.111: la herramienta exprés pero con letra chica
Existe una normativa específica que regula este tipo de intervenciones urbanas en todo el país. Se trata de la Ley número 21.111, una norma que le otorga al municipio la facultad de actuar con rapidez quirúrgica ante emergencias viales. Gracias a esta ley, las cuadrillas pueden salir a tapar hoyos de hasta 20 metros cuadrados de forma directa y sin trámites burocráticos, eliminando el peligro inmediato para quienes van al volante o caminando.
Sin embargo, esa misma herramienta tiene una letra chica irrestricta. La ley está diseñada para tapar el bache puntual de forma provisoria, pero prohíbe tajantemente que la Municipalidad tome esos recursos y repavimente una calle o avenida completa.
La repavimentación completa depende de otros estamentos
Ahí radica el gran nudo que confunde a los vecinos. Cuando una cuadrilla llega a una esquina, tapa el evento y se retira dejando el resto de la cuadra con desgaste general, no se trata de negligencia ni de dejar el trabajo a medias. Las obras de repavimentación integral corresponden a un proceso administrativo distinto, con financiamientos mayores y que dependen de organismos externos al municipio.
Al tratarse de proyectos de gran envergadura que involucran a servicios regionales y ministeriales, los tiempos de aprobación y ejecución se extienden por meses. Por eso, desde la casa comunal enfatizan que la Ley 21.111 es una herramienta para apagar incendios viales del momento, mientras los proyectos definitivos siguen su curso por la vía institucional correspondiente.




