
El edil iquiqueño encendió la polémica durante el último concejo municipal al cuestionar las inversiones millonarias en reparación de calles si no se frena el daño que causa el riego excesivo. El concejal apuntó al deterioro de accesos clave como la Zona Franca y llamó a sus pares a dejar de lado los discursos políticos para tomar medidas drásticas en favor del espacio público.
El debate explotó durante los puntos varios del concejo municipal de Iquique. El concejal Cristian Barra tomó la palabra para poner sobre la mesa una inquietud que arrastra la comuna desde hace décadas: el deterioro sistemático de las calles y avenidas. En su intervención, el edil advirtió que de nada sirve inyectar recursos astronómicos si el origen del problema sigue intacto.
«No sirve de nada que desde la gobernación inyecten 17.000 millones de pesos para reparar lo que son las calles, no sirve de nada que el municipio invierta 700 millones y sigamos viendo un desfile de dinero de un lado para otro», disparó Barra ante la mesa del concejo. El edil remarcó que los problemas presupuestarios y las trabas burocráticas pasan de administración en administración mientras las arterias principales de la ciudad continúan intransitables.
La polémica propuesta: eliminar vegetación o ajustar la presión de riego
Entrando de lleno en la causa del pavimento destruido, el concejal planteó una alternativa que de inmediato generó murmullos en el salón municipal. Según su análisis, el agua vertida sobre las calles por el riego de la vegetación urbana es uno de los principales destructores del asfalto recién instalado.
«De qué va a servir reparar gran parte de nuestras avenidas si no podemos solucionar lo que origina ese problema? Y ahí es donde planteo la necesidad de que podamos eliminar ciertas áreas verdes o que la empresa que riega el área verde pueda ajustar la presión de la cantidad de agua que vierte sobre ciertos lugares», sostuvo Barra. El edil ejemplificó su punto con el sector de la Zona Franca, asegurando que aunque Zofri sea un motor económico y turístico, los accesos a los recintos muestran una realidad espantosa.
«Parece una zona de guerra»: la dura radiografía al sector Zofri y al centro
Avanzando en su despacho ante el alcalde y los demás ediles, Barra no ahorró calificativos para describir los accesos norte y el casco histórico de Iquique. Para el concejal, recorrer la zona centro o los alrededores del sector Coca-Cola deja una impresión lamentable tanto para los vecinos como para quienes visitan la región por primera vez.
«Si empiezas a recorrer los distintos lugares que acabo de mencionar, uno creyera que está literalmente en una zona de guerra, en un pueblo olvidado, o peor aún, en una ciudad que no tiene los recursos suficientes para resolver los problemas», enfatizó. Barra sumó a la lista la falta de iluminación en la ex Aduana, las pésimas condiciones del terminal de buses y el desgaste permanente de la transitada calle Tarapacá.
Un llamado directo a los colegas: «No están sentados acá por ganarse una rifa»
En el tramo más encendido de su discurso, Cristian Barra emplazó a los demás miembros del cuerpo concejal a deponer las diferencias partidarias y personales para sacar propuestas de fondo. Les recordó que la representación popular exige respuestas concretas y no excusas ni disputas de egos.
«Ustedes, colegas, todos los que están sentados en esta mesa, están ocupando un cargo de representación popular. No es porque se lo ganaron en un bingo, en una rifa, ni se lo ganaron en cualquier concurso; ustedes están sentados acá porque la gente los escogió para resolver los problemas de Iquique», recriminó de frente a sus pares.
Exige terminar con la «pelota tirada» entre el MOP y el Municipio
Finalmente, el concejal criticó el hábito de las instituciones públicas de culparse mutuamente cuando las obras fracasan o los proyectos sufren vandalismo. Mencionó como ejemplo la fallida iluminación con energías renovables en la ruta hacia Alto Hospicio, donde se gastaron cientos de millones de pesos en luminarias que terminaron robadas sin que existan responsables administrativos.
«Pareciera de que se normaliza el hecho de tirarse la pelota. Es como cuando los equipos caen goleados desastrosamente y el director técnico no tiene ninguna autocrítica. Hay que dejar de lado el discurso político banal, simplón, o cuando les hacen las bajadas comunicacionales a nivel central», remató el edil, instando a los concejales a presentar ideas propias si no comparten su visión sobre las áreas verdes de la ciudad.




