
La escena se repite a plena luz del día en Playa Cavancha. Filas de quitasoles instalados sobre la arena, muchos de ellos sin personas utilizándolos, delimitan espacios y reducen el acceso libre al mar para quienes llegan con una toalla, una sombrilla propia o simplemente con la intención de disfrutar la playa.
“Miren acá, la playa de Iquique. Municipalidad. Estos toldos son de la playa”, relata uno de los turistas que difundió el registro. La molestia no apunta al arriendo en sí, sino a lo que consideran una ocupación excesiva y abusiva del borde costero.
Según el testimonio, los quitasoles se extienden incluso delante de otros ya instalados, dejando poco o nulo espacio para instalarse o caminar hacia el agua.
“Ganan plata, está bien, pero no toda la playa”, agrega, insistiendo en que las playas son espacios públicos y no pueden transformarse, en la práctica, en zonas privadas.
LO QUE DICE EL REGLAMENTO MUNICIPAL Y LO QUE SE OBSERVA EN TERRENO
De acuerdo con las condiciones de arriendo de Playa Cavancha establecidas por la Municipalidad de Iquique, los adjudicatarios solo pueden operar dentro del sector asignado y no pueden mantener quitasoles, sillas o reposeras enterradas o instaladas si no han sido requeridas por una persona.
El reglamento es explícito en señalar que no se permite reservar espacios, y que, en caso de que un visitante se retire momentáneamente, los elementos deben ser retirados y llevados al área de acopio. Asimismo, los arrendatarios y sus ayudantes no pueden impedir el uso de quitasoles, sillas o reposeras propias por parte del público.
Sin embargo, lo descrito por turistas y visitantes contrasta con la normativa vigente. La presencia permanente de implementos vacíos genera la sensación de que ciertos sectores quedan bloqueados para el uso libre, especialmente en horarios de alta afluencia.
FISCALIZACIÓN Y DERECHO AL USO LIBRE DE LA PLAYA
La normativa municipal contempla fiscalización en terreno por parte de Inspección Municipal y sanciones que pueden ir desde multas hasta el término del contrato de arriendo en caso de incumplimientos. No obstante, los testimonios reflejan dudas sobre la efectividad de estos controles, especialmente durante la temporada estival.
Para quienes visitan Iquique, la demanda es clara: que se respete el carácter público de Playa Cavancha y que el servicio de arriendo no limite el acceso ni el disfrute del espacio común. “No tienen por qué adueñarse de los espacios que nos pertenecen a todos”, enfatizan.
Mientras tanto, la situación vuelve a instalar el debate sobre el equilibrio entre actividad comercial y derecho ciudadano, una discusión que cada verano reaparece en la principal playa urbana de la ciudad.







