
El biministro de Obras Públicas, Transportes y Telecomunicaciones reveló que la millonaria cifra arrastra facturas impagas acumuladas desde 2022. Además, denunció desembolsos a operadores por servicios no prestados en regiones y la omisión en el cobro de multas contractuales.
Un profundo remezón contable e institucional sacude las bases del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones (MTT). En una revelación que amenaza con escalar a los tribunales de justicia, el biministro de Obras Públicas, Transportes y Telecomunicaciones, Louis de Grange, confirmó de manera pública que las auditorías internas de instalación arrojaron el hallazgo de una deuda oculta cercana a los 30 mil millones de pesos al interior de la cartera sectorial.
La máxima autoridad de la infraestructura y conectividad nacional abordó los alarmantes detalles de los balances financieros heredados. De Grange advirtió que la gravedad de los antecedentes recopilados hasta la fecha apunta a una severa crisis de gestión de fondos públicos, por lo que el biministro dijo que esta situación podría tener alguna arista legal, por lo que no descarta la presentación de querellas criminales contra quienes resulten responsables.
Un «efecto bola de nieve» que golpea el presupuesto de 2026
De acuerdo con el desglose entregado por el secretario de Estado, el déficit detectado no responde a un desfase contable reciente, sino a un arrastre sistemático de obligaciones financieras no resueltas. «Encontramos aspectos que son criticables y que pueden ser incluso un poco más graves. Lo primero es una deuda cercana a los 30 mil millones de pesos, no pagada, y que algunos de sus componentes vienen del año 2022 incluso», fustigó la autoridad.
La radiografía económica del ministerio evidencia que durante el último cuatrienio se optó por postergar los compromisos monetarios con los proveedores, acumulando facturas devengadas. «Hay pagos pendientes del año 2022, 2023, 2024 y 2025, que fueron postergados hasta este 2026, y todo eso suma cerca de 30 mil millones, y eso por supuesto que afecta al presupuesto que tenemos considerado para este año», añadió De Grange con evidente preocupación, detallando el duro panorama fiscal para los próximos meses.
Pagos fantasmas y multas perdonadas: Los flancos regionales
Sin embargo, el abultado monto de la deuda no es el único dolor de cabeza para la actual administración. El ministro detalló que el descalabro administrativo incluye preocupantes anomalías en los mecanismos de fiscalización del ministerio. «Hay que sumar el no cobro de multas, por incumplimiento de contratos (…) detectamos algunos pagos por servicios no prestados, principalmente en regiones. Se hizo el pago a algunos operadores y el servicio nunca se prestó», denunció de forma explícita.
Frente a la presunción de eventuales delitos de fraude al fisco o malversación, la secretaría de Estado activó de urgencia sus comités jurídicos internos para delimitar las responsabilidades administrativas del personal de carrera y de las antiguas jefaturas de servicio. «Estamos haciendo la investigación, levantando todos los antecedentes, hay herramientas internas en los ministerios para ahondar al respecto y vamos a cumplir con el rigor de la ley, si la conclusión es un sumario, y si es que va más allá de eso iremos más allá», insistió De Grange de forma tajante.
Defensa de la operatividad en el transporte capitalino
Paralelamente al flanco financiero, el biministro salió al paso de los cuestionamientos políticos y gremiales respecto a supuestos deterioros en la continuidad de la Red Metropolitana de Movilidad (ex Transantiago). De forma enérgica, el ministro desestimó las críticas sobre el transporte capitalino, precisando que «el nuevo plan operacional no se ha afectado, se definió en febrero y nosotros no lo hemos tocado».
De Grange detalló que la planificación del sistema sigue un calendario técnico estrictamente automatizado y ajeno a los vaivenes políticos. Al respecto, explicó que la ciudad está viva y las personas se mueven, razón por la cual cada cuatro meses se ejecuta una revisión de frecuencias, correspondiendo la implantación del próximo plan para las próximas semanas.
Asimismo, defendió los criterios de eficiencia con los que se está administrando la flota de buses públicos durante los horarios nocturnos. «Los ajustes que se han hecho han sido, por ejemplo, reemplazar en la noche los buses articulados por buses de 12 metros convencionales, porque no tiene ninguna justificación usar buses de 18 metros en la noche», argumentó, rematando con que existían bandas horarias de madrugada donde transitaban más máquinas vacías por las avenidas de Santiago que usuarios validando sus tarjetas bip!




