MILLONARIO DECOMISO EN PISIGA: CAN ANTIDROGAS DETECTA MÁS DE 1.600 BOTELLAS CON COCAÍNA LÍQUIDA RUMBO A EUROPA

La alerta del perro «NAYGER» en el recinto aduanero permitió descubrir más de una tonelada de clorhidrato de cocaína disuelta dentro de un camión de exportación que pretendía llegar a Luxemburgo. El conductor fue detenido en flagrancia.
Iba directo a cruzar la frontera y cruzar el océano, pero la maniobra quedó al descubierto a metros del límite fronterizo de Bolivia. Agentes de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) asestaron uno de los golpes más duros al crimen organizado en lo que va del año al interceptar más de una tonelada de clorhidrato de cocaína líquida en pleno recinto aduanero de Pisiga, en el departamento de Oruro.
El cargamento viajaba escondido en la estructura de un tractocamión que transportaba supuesta carga legal de exportación. ¿El destino final declarado en los papeles? Luxemburgo, en pleno corazón del continente europeo.
EL OLFATO DE «NAYGER»: EL PERRO CLAVE QUE DESMONTO EL ENVIÓ
La operación no dio margen a dudas gracias al trabajo del equipo especializado. Durante la revisión de rutina en la zona de control de Pisiga, el can antidrogas «NAYGER», perteneciente a la unidad CIOK-K9, reaccionó de inmediato y dio la señal de alerta positiva frente a un lote de mercadería.
Los efectivos policiales procedieron a abrir el contenedor y contabilizaron 137 cajas de cartón que ocultaban un total de 1.643 botellas plásticas. El envase parecía inofensivo, pero las pruebas químicas de campo confirmaron la sospecha: el líquido espeso en su interior era clorhidrato de cocaína pura disuelta, con un peso total que supera holgadamente los mil kilos.
CHOFER DETENIDO Y LA PISTA DE UNA RED INTERNACIONAL
En el mismo lugar del procedimiento, el personal policial aprehendió en flagrancia al conductor del camión, a quien le leyeron sus derechos antes de ponerlo a disposición de la justicia. Mientras tanto, la Fiscalía tomó la batuta del caso para tirar de la hebra y rastrear quiénes están detrás de la logística en el origen y qué contactos esperaban la carga al otro lado del Atlántico.
El uso de sustancias químicas para disolver la droga y camuflarla como productos de consumo masivo es una modalidad en alza. Las mafias internacionales apuestan por la cocaína líquida para eludir los escáneres y controles aduaneros tradicionales, buscando reconvertir el producto en laboratorios clandestinos una vez que llega a suelo europeo. Esta vez, el olfato policial en Pisiga cortó en seco la operación multimillonaria.




